Tensión arancelaria

Tasa de seguridad a Colombia es un "juego geopolítico" que buscaría un mayor protagonismo de EE.UU. en el control del narcotráfico en frontera

La tensión entre Ecuador y Colombia avanza sin mayores luces para alcanzar un diálogo y con la lectura de un movimiento geopolítico de la guerra arancelaria.

Sin referirse directamente a las tensiones comerciales con Colombia, el presidente Daniel Noboa insistió en una falta de disposición del país vecino en el control del narcotráfico. El Mandatario recordó que alias 'Pipo', alias 'Fénix' y alias 'Viche', todos con nacionalidad colombiana, guardan prisión en distintos países y señaló que el líder de 'Los Choneros', alias 'Fito', entraba y salía constantemente de Colombia desde donde, dijo, controlaba redes criminales.

"Todos buscaban replicar un negocio que ya les funcionó en ese país, pero con Ecuador se equivocaron", dijo.

El Servicio Nacional de Aduana de Ecuador (Senae) publicó la resolución que fija un arancel del 30%, para las importaciones de Colombia. Según la institución, la tarifa busca fortalecer los mecanismos de control aduanero y seguridad nacional.

El documento establece cuatro excepciones: mercancía que se ampare en régimen aduanero de admisión temporal, cualquiera de las formas de culminación de regímenes aduaneros de importación, importaciones petroleras y de generación energética, y sujetos pasivos sin obligación de presentar declaraciones aduaneras.

Para el experto económico, Alberto Acosta Burneo, la tarifa anunciada por Ecuador es de carácter político y "geoestratégico". Consideró que, sobre esta base, existen dos teorías posibles: buscar una reacción de Colombia y que, ante una omisión de su Gobierno, sea Estados Unidos el que intervenga, o que sea una acción concertada entre Ecuador y Estados Unidos para controlar la frontera.

"Es un juego geopolítico donde es evidente que Ecuador busca una reacción de Estados Unidos", dijo.

Según Burneo, no es una coincidencia que la decisión de Ecuador ocurra a puertas de la reunión entre Donald Trump y Gustavo Petro, sin embargo, insistió en que la necesidad de mejorar los controles en la frontera con Colombia es una preocupación latente del Gobierno del presidente Daniel Noboa.

Consideró que, lo que se espera, es una reacción mayor de parte de Petro en torno a la lucha contra el narcotráfico. Esto, debido a que la inseguridad se ha convertido en una especie de 'Talón de Aquiles' del Gobierno ecuatoriano y, apostar por una reacción de Colombia sería la opción más factible.

A su criterio, estas tensiones podrían solucionarse todavía por el camino del diálogo, en un escenario "ideal" para calmar las diferencias y comprometer los esfuerzos conjuntos en materia de seguridad.

Más allá del fondo de lo ocurrido entre Ecuador y Colombia, el conflicto, según Acosta Burneo, refleja un cambio en el multilateralismo antes implementado en el mundo por Estados Unidos. Ahora, detalló, prima una narrativa del uso de la fuerza y la unilateralidad para imponer las aspiraciones por sobre otra nación.

En este panorama, señaló, Ecuador debe aprender a navegar sin cruzar las líneas rojas que implican los actores internacionales en materia comercial como Estados Unidos, la Unión Europea y China, quienes son importantes socios del país en economía.

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