Atentado criminal

Colombia "está bajo ataque"; un país en el que sus dirigentes son asesinados "no tiene futuro", dice edil cercano a Miguel Uribe

Miguel Uribe, precandidato presidencial y senador colombiano, permanece en estado crítico tras ser víctima de un atentado el pasado 7 de junio, en Bogotá. Sus familiares y allegados exigen justicia.

9 Junio de 2025
Cientos de personas se reunieron para pedir por la salud de Miguel Uribe, precandidato presidencial colombiano, víctima de atentado.
Cientos de personas se reunieron para pedir por la salud de Miguel Uribe, precandidato presidencial colombiano, víctima de atentado. Foto: EFE

Un hecho violento envolvió a Colombia la tarde del sábado 7 de junio. El precandidato presidencial Miguel Uribe fue víctima de un atentado, mientras se encontraba en un mitin político en Bogotá. Tres disparos impactaron a Uribe y, uno de ellos, en el cráneo, que lo mantiene hasta el momento en estado crítico.

Durante el fin de semana, fue sometido a dos cirugías de emergencia, de las cuales salió con éxito y su pronóstico aún es reservado. En el sitio, fue detenido el presunto sicario de Uribe, un menor de 14 años quien dijo haber recibido instrucciones y un alta suma de dinero para atentar contra la vida del senador.

"Todo el país está conmocionado", dice Víctor Mosquera, edil de Fontibón, y una de las figuras cercanas de Uribe. De hecho, el día del atentado, fue quien cargó en sus manos al precandidato presidencial, mientras pedía auxilio de las autoridades para trasladarlo de urgencia a una casa de salud.

La tarde de ese 7 de junio, Mosquera recuerda "cuatro sonidos fuertes" similares a una explosión, que desencadenaron la angustia y zozobra entre las personas que se concentraron en el barrio Modelia, de la capital. Fue ahí cuando vio al senador tendido sobre el piso, totalmente inconsciente, y con una herida de bala en su cabeza.

Para Mosquera, el hecho genera aún confusión en torno a la naturaleza del sitio en el que ocurrieron los disparos. Recuerda al barrio Modelia como una zona tranquila, e incluso, antes de llegar al punto del atentado, dijo, Miguel Uribe fue bien recibido por los moradores. Fueron más de 7 cuadras en las que los transeúntes saludaron a Uribe y este, a su vez, visitó los locales que aparecían en el recorrido.

Alrededor de 350 personas estuvieron en el sitio donde finalmente ocurrió la tragedia y que, según Mosquera, era un punto que pocas personas conocían que iba a ser el centro de concentración de Uribe.

"Eran personas que invitamos de manera personal de la misma localidad para que estuvieran ahí (...) lógicamente, cualquier persona o transeúnte que se quiera infiltrar, lo podía hacer", dijo.

De acuerdo con Mosquera, un aspecto a considerar fue la cantidad de guardias de seguridad que contó Uribe al momento del atentado. Se trata de entre 2 o 3 efectivos cuando, el senador debía estar acompañado de entre 6 o 7 uniformados.

"El llamado que hacemos es que se hagan investigaciones serias y que no haya ningún chivo expiatorio, un falso positivo judicial", instó.

Un escenario "riesgoso" para la oposición

En los últimos meses, según Mosquera, surgieron en Colombia mensajes de odio en contra de la oposición. En este escenario, dijo, el Gobierno debería garantizar la vida de políticos contrarios a la postura del Ejecutivo ante un "riesgo" a su integridad.
La polarización, insistió Mosquera, se refleja también en el tratamiento al menor de 14 años, el presunto sicario de Miguel Uribe.

Lamentó que, dentro de una sociedad, niños y adolescentes sean reclutados por el crimen organizado, por lo que instó a proteger la vida del sospechoso para determinar al autor intelectual de este hecho.

"Colombia está bajo ataque, cuando un país atenta o mata a sus dirigentes es un país que no tiene futuro", sostuvo.

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