Trump enfatizó que su política frente a la inmigración ilegal y el narcotráfico será de "mano dura". "No permitiremos que lleguen drogas ni que otros países descarguen a sus prisioneros en nuestro territorio", declaró, aludiendo al grupo criminal conocido como el Tren de Aragua y a la situación de seguridad en la región.
El mandatario cuestionó con dureza la gestión de Joe Biden, a quien acusó de permitir la "entrada masiva" de inmigrantes con antecedentes penales y problemas de salud mental. Aseguró que su administración trabaja en la expulsión de delincuentes extranjeros y en la reducción de los cruces fronterizos, señalando que en los últimos 120 días las cifras habrían pasado de "millones a cero ingresos".
Trump también vinculó la inflación y el deterioro económico de las familias estadounidenses a las decisiones de la administración demócrata y a la influencia de "jueces liberales". Pese a estos desafíos, afirmó que su gobierno ya está mostrando avances significativos en materia de seguridad.
El anuncio se produce en medio de un despliegue naval de gran magnitud en el Caribe, considerado uno de los más relevantes de las últimas décadas, que Washington justifica como parte de una operación antidrogas de alta intensidad y que ha incrementado las tensiones con el gobierno de Venezuela.
