Los ataques de Israel contra Irán dejaron al menos 78 fallecidos, incluidos altos mandos militares, según dijo el enviado iraní ante la ONU, Amir Saeid, durante una reunión del Consejo de Seguridad. En la cita, el funcionario señaló que más de 320 ciudadanos resultaron heridos, de los cuales, la mayoría son civiles. Saeid responsabilizó a Estados Unidos por compartir inteligencia y "apoyo político" con Israel.
La ofensiva de Israel a Irán inició la noche del jueves en una estrategia que, según el jefe del Estado Mayor del Ejército israelí, Eyal Zamir, es "una campaña histórica sin precedentes" contra objetivos militares y nucleares. La operación denominada como León Ascendente, fue anunciada por el primer ministro, Benjamin Netanyahu, en respuesta a acciones temerarias, según dijo, para ampliar sus capacidades nucleares.
En su alocución, Netanyahu también se refirió al pueblo iraní y aclaró que la ofensiva no está dirigida a civiles, sino a las estrategias militares que podrían ser empleadas por aliados extremistas como Hamás y Hezbollah.
Además de objetivos militares e instalaciones, Israel también atacó a científicos nucleares y altos cargos iraníes. Entre los fallecidos, constan el comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria de Irán, el general Hosein Salami y el general de división Mohammad Bagheri, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán.
Una guerra "de baja intensidad"
El conflicto entre Israel e Irán es una "guerra de baja intensidad" que data de hace largo tiempo, según el periodista y analista internacional, Jorge Ortiz. Se trata de hostilidades que, dijo, nunca llegaron a darse de manera directa, sino que las fuerzas iraníes han utilizado a aliados como Hezbollah en Líbano, los hutíes en Yemen, chiítas en Irak y Siria.
En este caso, el estallido de las ofensivas responde al informe de la Comisión Internacional de Energía Atómica que apunta a Irán por incumplir lo pactado en el Acuerdo de Viena en 2015. En este, se alegan supuestas vulneraciones a permitir inspecciones constantes en instalaciones nucleares para uso pacífico de energía atómica.
No obstante, según Ortiz, en las inspecciones realizadas hasta el momento, no existe evidencia de que Irán haya enriquecido uranio en una pureza del 90%, que es lo necesario para producir armas nucleares. En su lugar, dijo, se cree que dicha energía es utilizada para infraestructura de generación eléctrica con una capacidad máxima de hasta el 60%.
Desmantelar estructuras nucleares iraníes
"Parece que será una guerra de cierta intensidad y no de muy corta duración", indicó Ortiz. A su criterio, uno de los puntos pendientes es las capacidades iraníes. Se conoce que tendrían alrededor de 600 mil soldados en comparación a los 170 mil de Israel que, se sostienen en una brecha tecnológica que favorece a las Fuerzas de Defensa Israelíes. En cuanto a aviación, ambos países tendrían una potencia similar, mientras que la Fuerza Naval de Irán sería superior a la israelí.
Por ello, anticipó que, si Israel no destruye todas las capacidades nucleares iraníes, esto podría alentar el programa de este tipo a modo de disuasión para que Israel frene su ofensiva.
"Irán e Israel saben que no les conviene llegar a una guerra total, y van a ser limitados, espero, esos ataques", puntualizó.
Aliados y un conflicto que podría no escalar
Si bien se conoce que Estados Unidos es un aliado histórico de Israel, Ortiz consideró que el gobierno de Donald Trump no intervendrá de manera directa en el conflicto. De hecho, puntualizó, Irán es un país que tendría dificultades de contar con naciones amigas ante las fricciones que genera en Medio Oriente.
Por esta razón, señaló, no existiría una ampliación de la guerra ante el "trauma" que tienen el resto de países del mundo en torno a una eventual Tercera Guerra Mundial.
"No creo que ningún país quiera involucrarse en el conflicto. Lo dividirán por sí solos", dijo.
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