La catedral metropolitana de Atenas fue escenario de la última despedida a la princesa Irene de Grecia, hermana de la reina Sofía, en una ceremonia solemne que reunió a miembros de distintas casas reales europeas. El acto estuvo marcado por el luto, pero también por la preocupación de los Reyes de España ante el accidente ferroviario registrado en Córdoba, que dejó decenas de víctimas.
Los reyes Felipe VI y Letizia, acompañados por la princesa Leonor y la infanta Sofía, llegaron a la capital griega el domingo, donde compartieron un encuentro privado con familiares de la realeza helena. Desde ese momento, fuentes cercanas a la Casa Real confirmaron la inquietud del monarca español por las primeras informaciones sobre el siniestro ferroviario.
Previo al funeral, Felipe VI y la reina Letizia ofrecieron breves declaraciones a la prensa, en las que expresaron su consternación por lo ocurrido y su solidaridad con las familias afectadas. El Rey señaló que la prioridad era regresar a España lo antes posible, mientras que la Reina subrayó la necesidad de acompañar y asistir a las personas impactadas por la tragedia.
El féretro de la princesa Irene fue expuesto al público en la capilla anexa a la catedral, cubierto con la bandera griega y rodeado de símbolos que evocaban su vida y legado. Durante la ceremonia, se colocaron condecoraciones y arreglos florales enviados por distintas casas reales, en señal de respeto y homenaje.
Al acto asistieron la reina Sofía, sus hijas Elena y Cristina, así como varios de sus nietos, junto a representantes de otras monarquías europeas. Vestidos de riguroso luto, los miembros de la Familia Real ocuparon los primeros bancos del templo, en una ceremonia marcada por la sobriedad y el recogimiento.
