Machado, que vive en paradero desconocido en Venezuela, estará no obstante en la capital noruega, confirmó el Instituto Nobel, que horas antes había anunciado su ausencia de la ceremonia, un día después de que se anulase su rueda de prensa.
La opositora venezolana hizo "todo lo que está en su poder para venir a la ceremonia", un viaje en una situación de "extremo peligro" y aunque no podrá participar en los eventos de hoy, "estamos profundamente felices de confirmar que está a salvo y que estará con nosotros en Oslo", informó este instituto en un comunicado.
Sosa, tras recoger el premio, confirmó más tarde que en "unas horas" podrá abrazarla en Oslo y que la intención de la líder opositora es regresar "muy pronto" a Venezuela.
"Debo decir que mi madre nunca rompe una promesa. Y por eso, con toda la alegría de mi corazón, puedo decirles que en solo unas horas podremos abrazarla aquí en Oslo después de 16 meses", dijo Sosa, quien ocupó la silla destinada a su madre junto a los miembros del Comité Nobel noruego y con una foto de Machado como trasfondo.
"Permítanme rendir homenaje a los héroes de este camino. A nuestros presos políticos, a los perseguidos, a sus familias y a todos los que defienden los derechos humanos", señaló en su discurso la premiada, quien recordó también a los "millones de venezolanos anónimos que arriesgaron sus hogares, sus familias y sus vidas".
"Herida abierta"
El discurso de Machado incluyó un repaso a la historia de Venezuela, en el que aseguró que llegó a ser la democracia "más estable" de América Latina, hasta que fue "desmantelada" desde 1999 por el "régimen", al que acusó de falsificar la historia, corromper a las Fuerzas Armadas, manipular elecciones y perseguir a la disidencia.
Machado -que no mencionó ni al fallecido presidente Hugo Chávez ni a su sucesor y actual presidente, Nicolás Maduro- habló de un "saqueo histórico" y de que el dinero del petróleo se usó para "comprar lealtades" en el exterior, "mientras el Estado se fusionaba con el crimen organizado y con grupos terroristas internacionales".
Y habló también de la "herida abierta" por la emigración de venezolanos, además de acusar al Gobierno de "quebrar por dentro" a los opositores: "Quisieron que los venezolanos desconfiáramos unos de otros, que nos calláramos, que nos viéramos como enemigos. Nos asfixiaron, nos encarcelaron, nos mataron, nos empujaron al exilio".
Después de intentar "todo" durante tres décadas, la esperanza se "derrumbó", dijo Machado, que calificó de "cambio de rumbo" la decisión de hacer elecciones primarias, unir a la oposición y recorrer todo el país en precampaña, un año antes de las presidenciales de 2024.
La decisión de las autoridades de no permitirle presentarse a los comicios fue "un golpe duro", admitió la opositora, aunque el movimiento siguió adelante con Edmundo González Urrutia, quien no era visto como una "amenaza" por el "régimen".
Machado elogió la labor de miles de voluntarios durante la jornada electoral, usando la tecnología como "herramienta para la libertad", lo que permitió digitalizar y publicar las actas, que aseguró dieron la victoria a González con el 67 % de los votos.
"La dictadura respondió aplicando el terror. Dos mil quinientas personas fueron secuestradas, desaparecidas o torturadas. Marcaron sus casas, tomaron a familias enteras como rehenes. Sacerdotes, maestros, enfermeras, estudiantes: todos perseguidos por compartir un acta electoral", declaró Sosa en nombre de su madre, en un discurso pronunciado en inglés.
"Una transición ordenada"
El casi año y medio que lleva en la clandestinidad ha servido para construir nuevas redes de presión cívica y para preparar "una transición ordenada hacia la democracia", afirmó Machado, que habló de que millones de venezolanos "ya sienten cercana su libertad".
"Venezuela volverá a respirar. Abriremos las puertas de las cárceles y veremos salir el sol a miles de inocentes que fueron encarcelados injustamente, abrazados al fin por quienes nunca dejaron de luchar por ellos", manifestó.
Antes de pronunciar su discurso, Sosa recogió el diploma acreditativo y la medalla Nobel que acompañan al premio, dotado este año con 11 millones de coronas suecas (1 millón de euros, 1,2 millones de dólares, de manos del líder del Comité Nobel de la Paz, Jørgen Watne Frydnes.
Frydnes elogió en su intervención la trayectoria de Machado, a quien calificó de "fuente de inspiración para millones de personas" por permanecer en su país en la clandestinidad y su "defensa de la libertad", e instó a Maduro a dimitir.
La ceremonia estuvo presidida por los reyes Harald y Sonia de Noruega, en presencia de tres presidentes latinoamericanos invitados por Machado: José Raúl Mulino (Panamá), Javier Milei (Argentina) y Santiago Peña (Paraguay).
En ella intervinieron dos artistas venezolanos: Danny Ocean, que interpretó "Alma Llanera" y "Venezuela", y la pianista Gabriela Montero, que tocó "Mi Querencia".
El Comité Nobel insta a Maduro a dimitir
Antes de entregar el galardón, Frydnes pronunció un discurso en el que instó al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a renunciar a su cargo para sentar las bases hacia «una transición pacífica hacia la democracia» en el país, un llamamiento que recibió un largo aplauso de los invitados en el Ayuntamiento de Oslo.
«Debe aceptar los resultados electorales y renunciar a su cargo. Debe sentar las bases para una transición pacífica hacia la democracia, porque esa es la voluntad del pueblo venezolano. María Corina Machado y la oposición venezolana han encendido una llama que ninguna tortura, ninguna mentira y ningún miedo podrán apagar», dijo en su discurso de entrega del Premio Nobel de Paz.
El máximo responsable del Comité Nobel de la Paz calificó de «una de las mayores crisis de refugiados del mundo» la emigración de venezolanos en los últimos años, cifrada por la institución en más de 8 millones de personas, es decir, una cuarta parte de la población.
Frydnes atacó al Gobierno de Caracas por instaurar «un régimen que silencia, acosa y ataca sistemáticamente a la oposición».
«Mientras estamos aquí sentados en el Ayuntamiento de Oslo hay personas inocentes encerradas en celdas oscuras en Venezuela. No pueden oír los discursos de hoy, sólo los gritos de los presos que están siendo torturados», dijo.
EFE