En medio de este escenario diplomático, el Gobierno cubano anunció la liberación anticipada de 51 prisioneros en los próximos días, presentada como un gesto de "buena voluntad" hacia el Vaticano, actor que históricamente ha mediado en los acercamientos entre La Habana y Washington.
En NotiMundo a la Carta, José Daniel Ferrer, disidente cubano y fundador de la Unión Patriótica de Cuba, explicó que, para Estados Unidos y parte de la sociedad cubana, el objetivo de estos contactos sería poner fin al actual sistema político de la isla como una vía para superar la profunda crisis que atraviesa el país.
Sin embargo, el opositor sostuvo que el Gobierno cubano buscaría principalmente ganar tiempo frente a la presión interna y externa, manteniendo su control político mientras intenta reducir la tensión internacional.
Sobre la liberación anunciada, Ferrer consideró que se trata de una maniobra política presentada como gesto humanitario. A su criterio, mientras algunos detenidos recuperan la libertad bajo condiciones restrictivas, otros ciudadanos continúan siendo arrestados por participar en manifestaciones espontáneas o protestas populares.
El dirigente también afirmó que, pese a la debilidad que atraviesa el gobierno de Miguel Díaz-Canel, marcada por apagones, crisis económica y problemas en el transporte, la estructura represiva del Estado sigue activa. Según indicó, se ha detectado una movilización inusual de fuerzas antimotines y la distribución de armamento para contener el creciente descontento social.
Asimismo, señaló que el momento actual no se asemeja al proceso de acercamiento ocurrido durante la administración de Barack Obama, sino que responde a una política de "ultimátum" contra el régimen, similar a las estrategias aplicadas por Estados Unidos frente a Venezuela o Irán.
En ese sentido, Ferrer advirtió que, si el gobierno cubano no avanza hacia una democratización real y la convocatoria de elecciones libres, la administración de Donald Trump podría optar por medidas de fuerza para sacar a la tiranía del poder.
Finalmente, sostuvo que el clima social dentro de la isla está cambiando. A su juicio, el temor que durante décadas predominó entre la población estaría trasladándose ahora hacia las autoridades. Mientras tanto, continúan registrándose protestas en ciudades como La Habana, Santiago de Cuba y Holguín, impulsadas por el cansancio ciudadano frente a la crisis económica y los prolongados apagones.
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