Alcaldías, Prefecturas y concejalías se disputarán el 29 de noviembre en unas elecciones seccionales marcadas por el adelanto de las votaciones, la cancelación de organizaciones políticas de oposición y autoridades locales procesadas penalmente. En Decisiones con Jorge Ortiz, analistas describieron el panorama político del país que se prepara para regresar a las urnas en una profunda polarización.
Ecuador llega dividido para las seccionales, avizoró el excanciller y periodista, Benjamín Ortiz. Este escenario se repite en Latinoamérica en una configuración de derecha e izquierda que se proyecta en la elección de cuadros locales. A diferencia de otros años, según Ortiz, el país no muestra una conmoción o agitación social, sin embargo, su principal falencia es una falta de liderazgos en las ciudades.
En el caso de Quito, cuestionó, no existen propuestas claras y aterrizadas para atender los principales problemas. Uno de ellos, el reparto equitativo de los servicios públicos en la ciudad y el procesamiento de residuos. A esto, se suma la preocupación de un crecimiento desordenado de la población con la salida de quiteños a las periferias y los valles.
De acuerdo con Ortiz, la administración entrante debe garantizar un aspecto fundamental: continuidad a los proyectos que funcionan en la ciudad, dejando de lado el sentido político-partidista.
"Cada cual quiere ser un fundador, pero necesitamos continuidad en el trabajo", dijo.
Un criterio similar compartió el consultor político Juan Rivadeneira, quien recordó que la particularidad de las elecciones seccionales se resuelve en una sola vuelta. Sobre esta base, destacó un fenómeno que ha acompañado a Quito durante los últimos años: que el Alcalde se elija con menos del 30% de los votos, lo que dificulta su gobernabilidad dentro del Concejo Metropolitano.
Para Rivadeneira, un factor determinante en los comicios será la presencia de perfiles característicos de cada zona. A su criterio, se avizora una suerte de "cacicazgos" con figuras que tendrán una fuerza particular en sus localidades, siguiendo una lógica que no precisamente responde a un carácter nacional.
"El país va en un embudo hacia la elección", sostuvo.
El analista consideró que, si bien la seguridad es competencia del Gobierno nacional, también formará parte de la agenda de nuevas administraciones. A esto, se sumarán ofrecimientos sobre la conectividad y transporte, el alcance de los servicios básicos y el fomento del empleo local.
Independientemente de la gestión que llegue al poder, su pendiente, según Rivadeneira, debe ser cerrar la brecha entre las expectativas y las necesidades de la ciudadanía a través de la administración.
Una de las particularidades que envuelven a Quito, según el periodista, Martín Pallares, es que las élites culturales, académicas y de opinión se han alejado y desentendido de la política. Su traslado a urbanizaciones -dijo- derivó en una desconexión con la necesidad de la población, así como con sus preocupaciones.
"No existe vecindad, sentido de lo público, de lo colectivo", cuestionó.
El autoritarismo, ¿característica clave en los gobernantes?
El mundo, empezando por Estados Unidos, es "víctima" de gobiernos autoritarios, indicó Benjamín Ortiz. Y este panorama, precisamente, contagia a lo que ocurre en Ecuador, donde la ciudadanía opta por un perfil de este tipo antes que un "tibio" o "débil" en la gestión política.
"No porque falten autoritarios, ni porque falten blandos y demócratas, sino que faltan líderes", dijo.
Este comportamiento, según Juan Rivadeneira, se sustenta en estudios como el Latinobarómetro. Allí, indicadores muestran que la población prefiere un presidente que violente la ley si existe una voluntad por resolver los problemas del país.
De acuerdo con Rivadeneira, este escenario deriva en una confrontación que se ha profundizado a lo largo de los años. Ahora, todo se decidirá en las urnas en unas seccionales que darán paso a las elecciones generales.
"No me cabe duda que el Gobierno y la oposición querrán tener control en los Gobiernos locales para enfocarse en el 2029", precisó.
Para Martín Pallares, el ambiente autoritario se ha percibido previo a las elecciones desde el Ejecutivo. Casos como la detención de Aquiles Alvarez, candidato a la reelección de Guayaquil y Cristian Zamora lo mismo en Cuenca, esconden ciertos intereses particulares del Gobierno, dijo. Según Pallares, se puede hablar de un "evidente" e "inocultable" manejo de la justicia y organizaciones a manos del presidente Noboa.
"Está clarísimo que es un deseo absolutamente evidente del Gobierno por tener el monopolio electoral", cuestionó.
Estas circunstancias, según Pallares, proyectan al país con "miedo" de participar políticamente. El "miedo de ser disidente", dijo, que podría afectar incluso la inversión extranjera y la seguridad jurídica.
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