Un avance contra colesterol alto

¿Adiós a las inyecciones? Aprueban una revolucionaria píldora para el colesterol

La FDA aprobó Lipfendra, el primer inhibidor oral de PCSK9 para reducir el colesterol LDL. La nueva píldora ofrece una alternativa a las inyecciones en adultos con hipercolesterolemia.

Un importante avance en el tratamiento del colesterol alto acaba de marcar un antes y un después en la medicina cardiovascular. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó Lipfendra (enlicitide), el primer medicamento oral de su clase capaz de reducir el colesterol LDL, conocido como "colesterol malo", mediante la inhibición de la proteína PCSK9.

Hasta ahora, los medicamentos que actuaban sobre esta proteína solo estaban disponibles en forma de inyecciones. Con la llegada de Lipfendra, los pacientes contarán con una tableta de administración diaria que se utiliza como complemento de una alimentación saludable y el ejercicio físico para disminuir los niveles de colesterol en adultos con hipercolesterolemia, incluida la hipercolesterolemia familiar heterocigota, un trastorno hereditario que eleva significativamente el riesgo cardiovascular.

La aprobación se basa en dos ensayos clínicos aleatorizados que incluyeron a 3.207 pacientes que ya recibían la dosis máxima tolerada de estatinas.

Los resultados mostraron reducciones promedio del colesterol LDL de entre 56 % y 59 % después de 24 semanas de tratamiento, cifras comparables a las obtenidas con los inhibidores inyectables de PCSK9.

Los efectos adversos más frecuentes fueron diarrea y mareos, aunque la mayoría de los participantes toleró bien el tratamiento. Los especialistas recuerdan que las estatinas continúan siendo la primera línea terapéutica por la sólida evidencia que demuestra su capacidad para prevenir infartos y accidentes cerebrovasculares. Lipfendra representa una alternativa para quienes necesitan reducir aún más el colesterol LDL o prefieren evitar las inyecciones.

Aunque todavía continúan los estudios para confirmar su impacto directo en la reducción de eventos cardiovasculares como infartos y accidentes cerebrovasculares, la comunidad médica considera que esta aprobación podría ampliar el acceso a tratamientos eficaces y facilitar la adherencia de miles de pacientes con alto riesgo cardiovascular.