Si se confirma la seguridad y eficacia se podría ofrecer a más pacientes

Cirugía pionera dentro del útero cambió la vida de un bebé con una grave malformación congénita

Una intervención fetal realizada durante el embarazo marcó un hito en la medicina. Un equipo de especialistas logró corregir una grave malformación congénita mientras el bebé aún estaba en el útero, permitiendo que continuara su desarrollo hasta nacer sano y abriendo la puerta a futuros tratamientos antes del nacimiento.

Camila Villacís

4 Agosto de 2026
Esta es una de las primeras cirugías que se practican dentro del útero de una mujer embarazada.
Esta es una de las primeras cirugías que se practican dentro del útero de una mujer embarazada. IG: @texaschildrens

Maisie Savage, una mujer británica de 29 años, fue sometida a una cirugía fetal pionera en Estados Unidos cuando tenía 26 semanas de embarazo. Su hijo, Theo, había sido diagnosticado con gastrosquisis compleja, una malformación congénita en la que los intestinos se desarrollan fuera del abdomen a través de una abertura junto al ombligo. 

El procedimiento se realizó en el Texas Children's Hospital como parte de un ensayo clínico, y Theo se convirtió en el tercer bebé del mundo en beneficiarse de esta técnica.

La gastrosquisis afecta aproximadamente a uno de cada 3.000 bebés en el Reino Unido. En los casos más complejos, los recién nacidos pueden necesitar hasta seis meses en cuidados intensivos, someterse a múltiples cirugías, recibir alimentación intravenosa durante hasta dos años e incluso requerir un trasplante intestinal. Aun con el mejor tratamiento disponible, uno de cada diez bebés con esta afección puede fallecer.

Tras confirmar que Theo padecía la forma más grave de esta enfermedad, los especialistas del Great Ormond Street Hospital de Londres derivaron a la familia al Texas Children's Hospital, donde el doctor Michael Belfort lideraba este ensayo clínico. 

Antes de la cirugía, Maisie viajó al hospital de Lovaina, Bélgica, para recibir una inyección de bótox en la pared abdominal del feto, con el fin de relajar los músculos y facilitar la intervención.

Durante la operación, los especialistas expusieron parcialmente el útero, drenaron el líquido amniótico y lo sustituyeron temporalmente por dióxido de carbono para ampliar el espacio quirúrgico. Mediante cirugía mínimamente invasiva, reintrodujeron los intestinos de Theo en su abdomen y cerraron la abertura con puntos de sutura. Aunque la recuperación de Maisie fue exigente, el embarazo pudo continuar durante 14 semanas más.

La cirugía no presentó complicaciones y Theo nació a término, mediante parto vaginal, en febrero. Hoy tiene cinco meses y, según sus padres, crece sano y fuerte. Los investigadores destacan que, si el ensayo clínico confirma la seguridad y eficacia del procedimiento, esta técnica podría ofrecerse a más pacientes en el Reino Unido y abrir el camino para tratar otras malformaciones congénitas antes del nacimiento.

 

 

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