El 6G promete revolucionar las comunicaciones, pero también podría detectar personas a través de las paredes
La tecnología 6G, cuyo despliegue comercial está previsto para alrededor de 2030, incorporará el sistema ISAC (Integrated Sensing and Communication). Este avance permitirá que las antenas y los dispositivos inalámbricos no solo transmitan datos, sino que también funcionen como sensores capaces de medir distancias, velocidades y patrones de movimiento. Combinada con inteligencia artificial, esta tecnología podría reconocer a las personas por su forma de caminar e identificar gestos y ciertos rasgos físicos.
La principal preocupación es que este sistema podría detectar a personas incluso si no llevan consigo un teléfono móvil u otro dispositivo conectado. La Conferencia de Protección de Datos de Alemania advirtió, en un documento aprobado el 17 de junio de 2026, que los sensores podrían escanear a cualquier persona dentro de su alcance, lo que ha abierto un debate sobre los límites entre el avance tecnológico y el derecho a la privacidad.
Frente a este escenario, investigadores del Instituto Barkhausen, en Dresde, ya trabajan en herramientas para proteger a los usuarios. Entre ellas destaca un interruptor que permitiría desactivar por completo la función de detección sin afectar las comunicaciones, además de una aplicación que avisaría cuando el entorno esté siendo escaneado. Estas propuestas serán presentadas ante los organismos europeos encargados de definir los estándares del 6G.
Alemania ha destinado cerca de 700 millones de euros al desarrollo de esta nueva generación de redes, mientras que especialistas de distintos países se reunirán en septiembre, en Dresde, para analizar sus implicaciones. El investigador del Instituto Barkhausen, Martin Schütz, ha explicado a Forschung und Wissen que el objetivo es garantizar que la innovación avance de la mano con la protección de los datos personales.
Aunque el 6G promete transformar áreas como la salud, la industria, la seguridad y las telecomunicaciones, los expertos coinciden en que su desarrollo también deberá ir acompañado de normas claras que eviten el uso indebido de esta capacidad de detección. El reto será encontrar un equilibrio entre los beneficios de la tecnología y el respeto a la privacidad de las personas.