Nueva York se convirtió en el primer estado de Estados Unidos en imponer una prohibición total a los lentes inteligentes dentro de los tribunales.
La medida no solo impide utilizarlos durante las audiencias, sino que también prohíbe ingresarlos a los edificios judiciales, incluso cuando se trata de modelos con fórmula médica. La decisión busca reforzar la protección de la privacidad y evitar grabaciones no autorizadas en espacios sensibles.
El avance de la tecnología portátil ha transformado a los lentes inteligentes en dispositivos cada vez más populares. Equipados con cámaras, micrófonos, altavoces e incluso funciones impulsadas por inteligencia artificial, permiten capturar fotos, videos y audio de manera discreta. Entre los modelos más conocidos se encuentran los desarrollados por Meta en colaboración con Ray-Ban, cuyo diseño se asemeja al de unas gafas convencionales.
Según las autoridades judiciales, el principal problema es que estos dispositivos facilitan la grabación clandestina. A diferencia de un teléfono móvil, cuya utilización suele ser evidente, las cámaras integradas en los lentes pueden pasar desapercibidas. Esto representa un riesgo para la confidencialidad de los procesos judiciales, la protección de testigos y víctimas, así como para la seguridad de la información manejada en los tribunales.
La decisión también refleja una preocupación creciente en distintos sectores. Hospitales, escuelas, cines y otros espacios privados han comenzado a debatir cómo regular dispositivos capaces de registrar imágenes y sonidos sin que las personas lo noten. Expertos en privacidad advierten que el desarrollo acelerado de estas tecnologías está obligando a actualizar normas que fueron diseñadas antes de la llegada de este tipo de herramientas.
Aunque la medida no afecta las ventas ni el uso cotidiano de los lentes inteligentes fuera de los tribunales, marca un precedente importante. El caso abre una discusión global sobre los límites de la tecnología, el consentimiento y la protección de la privacidad en una era donde las cámaras pueden estar integradas en objetos cada vez más difíciles de detectar.

