Julio José Prado explica que el conflicto comenzó con aranceles del 30%, luego subieron al 50% y finalmente llegaron al 100%, provocando una reducción drástica del comercio entre ambos países. Según señala, hasta marzo de 2026 las importaciones ecuatorianas desde Colombia cayeron un 32%, mientras que las compras a otros mercados como Perú aumentaron.
Sectores como madera, belleza, llantas, farmacéuticos y productos industriales ya sienten el impacto. Aunque todavía existe stock en algunos negocios, el experto advierte que con el paso de los meses los consumidores podrían notar aumentos de precios y menos disponibilidad de productos.
El exministro recalca que Colombia es el cuarto socio comercial más importante de Ecuador en la región y que el problema no solo afecta a las grandes empresas, sino también al consumidor final.
Prado sostiene que esta "cadena de errores" comenzó desde el anuncio realizado por el presidente Daniel Noboa en Davos y recuerda que la decisión de la CAN de eliminar los aranceles es de obligatorio cumplimiento para los países miembros, aunque Ecuador ya presentó una apelación ante el Tribunal Andino.
Para Prado, el peor escenario sería que Ecuador decida no acatar una resolución definitiva de la CAN, lo que podría traer sanciones y afectar aún más la imagen internacional del país. Además, asegura que el comercio bilateral ya quedó golpeado, incluso si las medidas se eliminan próximamente.
Según menciona, en el escenario más crítico, se calcula una pérdida mensual de entre 120 y 140 millones de dólares, cifras que se estimaron cuando el arancel todavía era del 30%, por lo que el impacto actual podría ser aún mayor. "Es muy complicado mantener un negocio abierto con aranceles del 100%", advierte.
El especialista también considera que el futuro de esta crisis dependerá de varios factores, entre ellos el resultado de las elecciones en Colombia y la capacidad de ambos gobiernos para sentarse a negociar.
Aunque Ecuador busca nuevos proveedores en mercados como India, especialmente en productos farmacéuticos, Prado insiste en que no todos los productos pueden reemplazarse fácilmente y que muchos terminan siendo más costosos.
Finalmente, señala que el canal diplomático entre ambos países no puede romperse y que en las próximas semanas será clave observar si existe voluntad política para encontrar una salida que beneficie tanto a productores como a consumidores.