Para Barrera, uno de los principales retos es la movilidad. Aunque destaca la puesta en marcha del Metro de Quito como uno de los avances más importantes de los últimos años, Explica que lo ideal sería creación de rutas alimentadoras y conexiones eficientes con distintos puntos de la ciudad para facilitar el desplazamiento de los usuarios, algo que, según señala, todavía no se ha consolidado. A esto se suma una creciente preocupación por la pérdida de normas básicas de convivencia, reflejada en conductas cotidianas como estacionarse en doble fila, bloquear vías o incumplir las reglas de tránsito.
Otro de los temas que más inquieta al exalcalde es la seguridad. Barrera recuerda que durante su administración la tasa de homicidios se mantenía por debajo de los cinco casos por cada 100.000 habitantes, mientras que actualmente los índices son considerablemente más altos.
A su criterio, el principal problema radica en la falta de coordinación entre el Municipio y el Gobierno Nacional. Recuerda que antes existían reuniones periódicas entre autoridades municipales, Policía Nacional, Fiscalía y otras instituciones para analizar la situación de cada sector de la ciudad y coordinar acciones.
Además explica a qué se destina el valor cobrado a los quiteños como "tasa de seguridad". Estos se destinarían a construcción y equipamiento de Unidades de Policía Comunitaria, patrulleros, iluminación de espacios públicos y obras de mitigación de riesgos, pero advierte que la infraestructura por sí sola no es suficiente si no existe una estrategia conjunta.
Barrera también alerta sobre un fenómeno que considera preocupante: el vaciamiento de varios sectores tradicionales de Quito. Barrios y zonas emblemáticas como La Mariscal, La Magdalena y el entorno del antiguo aeropuerto han perdido población, mientras cada vez más familias optan por trasladarse a los valles, generando procesos de sobrepoblación en esas áreas y dejando sectores urbanos con menor dinamismo económico y social.
Para el exalcalde, la ciudad necesita una reactivación integral que incentive nuevamente a las personas a vivir, trabajar y desarrollar actividades en estos espacios. En ese contexto, considera fundamental impulsar una agenda común que involucre a autoridades, sector privado, academia y ciudadanía.
De cara a las próximas elecciones seccionales, Barrera sostiene que los desafíos para quienes aspiren a dirigir la ciudad serán enormes, frente a reformas como la del COOTAD, además de la limitada cooperación entre distintos niveles de gobierno y la fuerte polarización política que vive el país.
Revela que recibió propuestas de dos organizaciones políticas para postularse nuevamente a la Alcaldía, pero decidió mantenerse en el ámbito académico, convencido de que actualmente puede aportar más desde la reflexión y el análisis.
Finalmente, hace un llamado para que el debate electoral se centre en propuestas concretas y soluciones reales. "Quito no necesita al candidato más simpático ni al que mejor cuente chistes; necesita a alguien capaz de trabajar seriamente por la ciudad", concluye.