Brasil volvió a demostrar por qué es una de las selecciones más temidas del planeta. Cuando parecía cerca de una eliminación inesperada, reaccionó a tiempo, derrotó 2-1 a Japón y aseguró su clasificación a los octavos de final del mundial 2026 con un gol en los minutos de descuento.
El encuentro, disputado en Houston, comenzó con sorpresa. Japón aprovechó un error en la salida brasileña y Kaishu Sano abrió el marcador con un remate preciso que silenció a los miles de aficionados sudamericanos presentes en el estadio. El conjunto asiático volvió a mostrar la disciplina táctica y la intensidad que lo llevaron a convertirse en una de las revelaciones del torneo.
Durante buena parte del partido, Brasil monopolizó la posesión del balón, pero encontró enormes dificultades para romper la organizada defensa japonesa. El ingreso de nuevas variantes ofensivas le dio mayor dinamismo al equipo dirigido por Carlo Ancelotti, que comenzó a generar ocasiones con mayor frecuencia.
La igualdad llegó gracias a Casemiro, quien conectó de cabeza un centro preciso para devolverle la esperanza a la Canarinha. Cuando todo apuntaba al tiempo suplementario, Gabriel Martinelli apareció en el minuto 95 para definir el 2-1 definitivo y completar una remontada cargada de dramatismo.
Más allá del resultado, el partido dejó claro que Brasil todavía tiene aspectos por corregir, especialmente en defensa y generación de juego ante rivales que cierran espacios. Sin embargo, también confirmó la capacidad del equipo para responder bajo presión y resolver encuentros límite gracias a la jerarquía de sus figuras.
Con este triunfo, Brasil se instaló entre los 16 mejores del Mundial 2026 y ahora espera al ganador del duelo entre Noruega y Costa de Marfil. La selección sudamericana mantiene intacto el sueño de conquistar un nuevo título mundial, aunque el camino hacia la copa promete ser cada vez más exigente.