pulpo a la gallega, paellas, cochinillo a la segoviana y más

Castizo: la taberna española que quiere conquistar Quito a punta de leña, paella y flamenco

Hace muy poco abrió sus puertas, el 9 de enero de 2026, y ya empieza a hacerse un nombre en la escena gastronómica quiteña. Castizo Restaurante propone algo distinto: una auténtica taberna española en la Mitad del Mundo, donde la cocina a la leña, el tapeo y el espectáculo se mezclan para crear una experiencia que va mucho más allá de salir a comer.

 


En El Gran Musical, viernes de Sitio Recomendado y nos acompañó Jesús Nieto Martos, chef y principal de Castizo Restaurante, una taberna española cuya esencia es la comida tradicional de este país del mundo elaborada 100% en leña. 

El chef Jesús Nieto Martos explica que la esencia de Castizo está en respetar la cocina tradicional española "sin enmascarar", con platos que hablan por sí solos. 

Un pedacito de España en Quito.

En la carta destacan clásicos como el pulpo a la gallega, chipirones a la andaluza, gambas al ajillo, jamón ibérico de bellota y las croquetas artesanas, mientras que las paellas hechas a la leña, el arroz negro, la fideuá y el cochinillo a la segoviana elevan la propuesta. 

Incluso el menú guarda joyas como el cordero lechal, pescado a la sal y mariscadas para compartir.

Pero Castizo no se queda solo en la cocina. Su apuesta también está en el ambiente: los viernes hay flamenco y rumba flamenca en vivo y hasta sumaron "Buchet", una ventanita de coctelería pensada para conectar con un público joven. 

Un pedacito de España en Quito.

Para cerrar la experiencia, los postres también juegan fuerte: tarta vasca, crema catalana, torrijas y churros con chocolate ponen el broche dulce a una propuesta muy castiza.

Más que un restaurante, Nieto lo define como una experiencia gastronómica y cultural.

 

Desde show cooking y paellas en vivo hasta eventos especiales, Castizo quiere traer un pedazo de España a Quito. Y en una ciudad donde la oferta culinaria sigue creciendo, esta nueva taberna en Cumbayá apunta a convertirse en parada obligatoria para quienes disfrutan comer bien... y vivir la comida como espectáculo.