Una herramienta tecnológica

¿Cómo utilizar la IA de manera positiva y responsable?

La inteligencia artificial está cada vez más presente en la vida diaria: ayuda a responder correos, organizar tareas, crear contenido e incluso apoyar procesos empresariales. Sin embargo, ¿qué pasa cuando comenzamos a depender demasiado de ella? Ana María Pazmiño, directora académica de la Ingeniería en Inteligencia Artificial de la UDLA, advierte que esta herramienta debe ser una aliada y no un sustituto del pensamiento humano.

Existe un amplio debate sobre el uso de la inteligencia artificial, al punto de que varios países ya trabajan en normativas para regularla. Para Pazmiño, la IA es una herramienta que aporta enormes beneficios, pero depender al 100% de ella puede traer consecuencias. 

La especialista insiste en que la IA debe servir como una guía: ayudar a entender procesos, ofrecer ejemplos, esquemas y orientación, pero no realizar completamente el trabajo de las personas.

Uno de los mayores riesgos, señala, es la pérdida del pensamiento crítico. De hecho, utiliza una comparación que rápidamente conecta con las nuevas generaciones: "La IA es como tu ex; muchas veces te dice mentiras o solo lo que quieres escuchar". La afirmación hace referencia a las conocidas "alucinaciones" de la inteligencia artificial, un fenómeno ampliamente documentado por expertos y empresas tecnológicas, en el que los sistemas generan respuestas incorrectas o inventadas. Por ello, recalca la importancia de verificar siempre la información y no asumir que todo lo que produce una IA es cierto.

La experta destaca que no se trata de tenerle miedo a esta tecnología. Por el contrario, considera que la creatividad y la inteligencia artificial deben trabajar juntas.

Además, reconoce que la IA ofrece ventajas importantes para negocios y empresas, especialmente en áreas como logística, inventarios y atención al cliente, gracias a que puede operar las 24 horas del día. No obstante, advierte que una dependencia absoluta también puede generar fallas operativas si los sistemas presentan inconvenientes.

En el ámbito educativo, Pazmiño sostiene que el desafío es aún mayor. Los docentes deben adaptarse a nuevas formas de enseñar y evaluar, ya que muchos estudiantes utilizan inteligencia artificial para realizar tareas y deberes. "Ahora debemos enfocarnos más en evaluar habilidades y destrezas", explica.

En una época en la que el celular también se ha convertido en una herramienta de trabajo, la conclusión es que la inteligencia artificial llegó para quedarse, pero su verdadero valor está en