La adicción al sufrimiento: cuando tu identidad necesita problemas para sentirse valiosa
La adicción al sufrimiento es un mecanismo psicológico en donde cuerpo y mente se habitúan a los neurotransmisores del dolor. Las personas atrapadas en este ciclo basan su identidad en resolver problemas o ser víctimas, utilizándolos inconscientemente para validar su existencia y encontrar un sentido a su vida.
En estos casos, el sufrimiento actúa como una identidad defensiva, a menudo arraigada en experiencias pasadas o traumas. Resulta muy difícil ver y entender, cuando pasamos de sufrir por ciertas cosas y cuando ya nos hemos acostumbrado a vivir en ese modo y luego, a no poder vivir sin él. Es precisamente allí cuando ya se vuelve una adicción, 'cuando necesitas todos los químicos y toda la estructura mental y emocional que está anclado con el hecho de sufrir', explica Santiago del Salto, coach ontológico, en entrevista para El Mundo de Cabeza. Ocurre que se ve todo con mucho sufrimiento y no existe una buena noticia, y lamentablemente, se puede llegar a acostumbrar a vivir de esta manera.
Santiago detalla que, cuando una persona es adicta al sufrimiento, el entorno lo empieza a aislar debido a que este comportamiento puede volverse contagioso. 'Una persona que sufre todo el tiempo es alguien que tiende a verle un problema a cada solución'.
Salir de este ciclo es posible, pero requiere un esfuerzo consciente para desacoplar el valor personal de la capacidad de resistir el dolor. Implica aprender a tolerar la tranquilidad y la alegría, entendiendo que el bienestar no invalida las vivencias del pasado, sino que permite superarlas.

