Dietas y salud

¿Crees que tienes fuerza? Tu control motor podría decir lo contrario

El control motor determina la calidad de cada movimiento. Evaluarlo permite detectar desequilibrios, mejorar el rendimiento físico y reducir significativamente el riesgo de lesiones deportivas.

Valeria Alarcón

27 Julio de 2026
Control motor mejora movimientos, rendimiento deportivo y reduce significativamente el riesgo de lesiones.
Control motor mejora movimientos, rendimiento deportivo y reduce significativamente el riesgo de lesiones. Shutterstock

Una persona puede ser fuerte, entrenar varias veces por semana e incluso practicar deporte de alto rendimiento. Sin embargo, eso no garantiza que su cuerpo se mueva correctamente. El verdadero punto de partida de cualquier movimiento es el control motor, la capacidad que tiene el sistema nervioso para coordinar músculos y articulaciones de manera eficiente y precisa.


Durante entrevista en El Mundo de Cabeza, el fisioterapeuta y entrenador Daniel Mora explicó que el control motor es la calidad con la que una persona ejecuta cualquier movimiento, desde caminar o levantarse de una silla hasta realizar gestos deportivos complejos. Cuando esta coordinación falla, aparecen compensaciones que pueden convertirse, con el tiempo, en lesiones.


Para demostrarlo, presentó varios casos reales evaluados en consulta. Uno de ellos fue un joven basquetbolista que, al realizar una sentadilla sobre una sola pierna, evidenciaba inestabilidad desde el pie hasta la cadera. El tobillo perdía equilibrio, la rodilla colapsaba hacia adentro y el tronco compensaba el movimiento. Aunque el deportista tenía fuerza, su cuerpo no era capaz de controlarla correctamente.


Según Mora, este tipo de alteraciones son indicadores tempranos de posibles lesiones en tobillos, rodillas o caderas. Por ello, las evaluaciones funcionales permiten identificar problemas antes de que aparezca el dolor.


En contraste, también mostró la valoración de un atleta de pentatlón de alto rendimiento. Aunque presentaba una mejor técnica y estabilidad, los análisis revelaron pequeñas diferencias entre ambas piernas. En una de ellas existía menor fuerza del glúteo medio y una ligera pérdida de control durante ejercicios unilaterales. Esto demuestra que incluso los deportistas de élite tienen aspectos por mejorar.


Las pruebas incluyen sentadillas, equilibrio sobre una pierna, control de descenso del talón, absorción de impactos y estabilidad de la pelvis. Cada ejercicio permite observar cómo trabajan en conjunto el sistema nervioso, la musculatura y las articulaciones.


Uno de los mensajes más importantes de la entrevista fue que fuerza y control motor no son sinónimos. Existen personas muy fuertes que no controlan bien sus movimientos y otras que tienen una excelente coordinación, pero necesitan desarrollar más fuerza. El objetivo es que ambas capacidades evolucionen juntas para conseguir movimientos eficientes y seguros.


Daniel Mora también explicó que los resultados de estas evaluaciones sirven para diseñar programas de entrenamiento personalizados. Si primero se detectan deficiencias, la prioridad será fortalecer grupos musculares específicos antes de incrementar la intensidad del ejercicio o regresar a la práctica deportiva.


Además, aclaró que un buen control motor no elimina por completo la posibilidad de sufrir lesiones, pero sí reduce considerablemente el riesgo. Por esa razón, recomienda realizar este tipo de evaluaciones tanto en deportistas como en personas que entrenan por salud o bienestar.


Al final, el especialista dejó una reflexión sencilla pero poderosa: antes de preguntarse cuánto peso puede levantar una persona, vale la pena preguntarse qué tan bien controla cada uno de sus movimientos. La calidad siempre será la base de un cuerpo fuerte, funcional y preparado para cualquier desafío físico.

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