¿Una forma de llamar la atención?

Cuando pelear se convierte en la única forma de sentirse cerca de la pareja

Discutir no siempre significa que una relación esté mal. El problema aparece cuando la pelea se convierte en la única manera que encuentra una pareja para llamar la atención, expresar lo que necesita o volver a sentirse conectada. Mariana Bermúdez, psicóloga clínica, explica que detrás de muchas discusiones puede existir una necesidad emocional que no está siendo expresada de forma directa.

Camila Villacís

18 Agosto de 2026
Muchas parejas justifican las peleas o discusiones diciendo que es una forma de saber que le importas al otro. La experta aclara que no es así.
Muchas parejas justifican las peleas o discusiones diciendo que es una forma de saber que le importas al otro. La experta aclara que no es así. Shutterstock

Bermúdez señala que, dentro de las etapas de una relación, puede aparecer un momento en el que cada persona busca espacios de poder y las discusiones comienzan a ocupar un lugar importante. Algunas parejas incluso defienden las peleas y aseguran que, si discuten, es porque todavía se importan. Sin embargo, para la especialista, esto puede mostrar que no han encontrado otra manera de pedir, expresar sus necesidades y sentirse escuchados. 

Muchas veces, la discusión comienza cuando una persona no sabe decir "necesito sentirme más presente" y, en lugar de expresar esa necesidad, termina diciendo "no te importo", lo que puede generar una reacción negativa y hacer que el conflicto crezca.

También existen parejas que entran en un círculo de pelea y reconciliación. Las discusiones pueden ser fuertes y las reconciliaciones, muy intensas y apasionadas, pero eso no necesariamente significa que el problema haya desaparecido. Por eso, Bermúdez plantea una pregunta clave: ¿realmente se solucionó el conflicto o simplemente se lo tapó con la reconciliación?. 

Para la psicóloga, el objetivo no debería ser esperar a sentir que se pierde a la otra persona para volver a sentirla presente. La conexión también puede construirse dedicando tiempo a hablar de los dos, no solamente de los hijos, las deudas, el trabajo o las responsabilidades. Una pregunta puede ayudar a identificar cuánto espacio queda para la pareja: ¿cuándo fue la última vez que nos reímos juntos sin que una pelea tuviera que ocurrir antes? De hecho, especialistas en relaciones señalan que las parejas pueden fortalecer su vínculo cuando aprenden a expresar sus necesidades, escucharse y reparar después de los conflictos.

Bermúdez recalca que no hay que tener miedo a las discusiones, porque tener diferencias no significa necesariamente que una relación esté dañada. Lo que puede afectar al vínculo es no saber resolverlas y convertirlas en la única vía para obtener atención o cercanía. La clave, entonces, está en aprender a conectarse también en los momentos tranquilos: conversar, compartir tiempo, reírse, expresar lo que se necesita y preguntarse cómo se sienten ambos. 

Así, una discusión puede dejar de ser una forma de comprobar que todavía existe interés y convertirse, cuando sea necesaria, en una oportunidad para entenderse mejor.

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