Cuando el problema no es el amor, sino la conexión en la intimidad
La incompatibilidad sexual, explica, tiene que ver con diferencias difíciles de conciliar en la forma en que cada persona vive y disfruta su sexualidad. Son ideas distintas sobre el placer y la conexión íntima.
Mientras algunas parejas logran sincronizarse, otras no lo consiguen, y esto suele sentirse desde el inicio de la relación, ya que está ligado al "modelo sexual" de cada persona. En muchos casos, se manifiesta como una falta constante de deseo hacia la otra persona.
Las causas pueden ser varias. Por un lado, la falta de atracción; por otro, diferencias en cómo se experimenta la sexualidad. Sin embargo, López Peralta advierte que no todo es incompatibilidad: el bajo deseo también puede estar relacionado con factores como el estrés o problemas externos.
Aun así, hay relaciones donde "la cama es la piedra en el zapato": funcionan como padres o compañeros, pero no logran conectar en lo íntimo.
Incluso aspectos específicos, como preferencias o formas de alcanzar el orgasmo, pueden marcar estas diferencias.
¿Tiene solución? Según el especialista, sí, pero requiere trabajo en pareja. La clave está en hablar del tema sin vergüenza, mejorar la comunicación y buscar ayuda profesional si es necesario.
Con acompañamiento sexológico, dice, se puede hacer una especie de "ingeniería" de la relación para encontrar puntos en común.
El mensaje es claro: la incompatibilidad sexual no siempre es el final, pero ignorarla tampoco es una opción.
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