Después de un divorcio sí se puede volver a amar
Gavelli explica que, aunque el divorcio sigue cargando con estigmas sociales y sentimientos de culpa, es necesario entender que terminar una relación también puede ser una decisión para recuperar el bienestar. Esta presión puede ser todavía mayor para las mujeres, a quienes históricamente se les ha enseñado que deben "aguantar y aguantar" antes de separarse. Por eso, la especialista considera importante dejar de ver la ruptura como un fracaso y comenzar a mirar el proceso desde otro lugar: reconocer lo que ocurrió, identificar los propios errores y trabajar en aquello que se necesita sanar.
Uno de los momentos más importantes después de una separación es el duelo. Gavelli lo compara con atravesar una etapa de oscuridad antes de volver a encontrar la luz, aunque reconoce que como seres humanos solemos tener miedo de permanecer en esa oscuridad. Para la especialista, no existe un tiempo determinado que indique cuándo una persona está lista para volver a enamorarse. La clave está en sanar y llegar a un punto en el que sea posible volver a amar desde la libertad, pero sin dejarse de lado a uno mismo. La terapia puede convertirse en una herramienta importante para atravesar este proceso.
Después de una ruptura, también es necesario volver a encontrarse con la propia vida. Recuperar los sueños, retomar hobbies, vivir nuevas experiencias y volver a ocupar espacios que quizá quedaron en segundo plano durante la relación son parte de ese reencuentro personal. Gavelli explica que cuando una persona vuelve a ponerse como prioridad puede reconocer con mayor claridad qué tipo de relación quiere construir y entender que el amor no significa luchar constantemente por mantener a alguien a su lado. También puede ser un acto de amor dejar ir a una persona que no está haciendo bien y elegir el propio bienestar.
La ruptura, además, no significa únicamente despedirse de una pareja. También implica procesar todo aquello que estaba ligado a esa relación: los sueños compartidos, la familia, los sobrinos, los momentos vividos y hasta los planes que quedaron pendientes. Gavelli señala que llega un momento en el que esos recuerdos pueden dejar de estar acompañados por amor y tristeza para convertirse simplemente en parte de la historia personal. Es entonces cuando una persona puede sentirse preparada para volver a amar.
Su mensaje es que todos somos merecedores de un buen amor y que, después del duelo y del proceso de volver a ser uno mismo, es posible encontrar nuevamente esa luz.