el ciclo del amor que engancha como una adicción
Fornasini explica que este tipo de relaciones es más común de lo que parece: todos hemos tenido un amigo o hemos sido nosotros mismos, quienes viven en ese ciclo de pelear, terminar y volver. Lo que ocurre, dice, es que el cerebro se acostumbra a la sensación de bienestar que aparece cuando la relación se retoma, liberando sustancias como la dopamina que hacen que todo vuelva a sentirse "perfecto", al menos por un tiempo.
Sin embargo, detrás de esa dinámica hay algo más profundo. La especialista señala que muchas veces se trata de una forma de dependencia emocional, en la que la persona se vuelve "adicta" a la relación. Incluso compara este comportamiento con una droga: cuando ya existe esa dependencia, dejarla no es fácil.
En muchos casos, esto se relaciona con heridas de la infancia, como vacíos afectivos o abandono, que llevan a normalizar este tipo de vínculos.
La psicóloga advierte que este patrón no solo afecta a la persona, sino también a su entorno. Puede impactar en el rendimiento académico, el trabajo y la estabilidad emocional. Además, cuando hay hijos de por medio, el daño puede ser mayor, ya que crecer en un ambiente inestable influye directamente en su desarrollo emocional.
Finalmente, Fornasini recalca que salir de este ciclo no es tan simple como decir "Amig@ date cuenta". En terapia, el enfoque está en trabajar desde la persona: entender su historia, sus heridas y ayudarla a reconocer su valor.
Solo así se puede romper este patrón y construir relaciones más sanas, basadas en estabilidad y no en subidas y bajadas emocionales constantes.