El costo de ser periodista en Ecuador
Para Laso, la prensa funciona como un mediador entre la ciudadanía y quienes toman decisiones. Reconoce que para los gobiernos también es difícil enfrentar cuestionamientos frente a un acontecimiento, pero sostiene que precisamente esa es la función del periodismo: preguntar, investigar y exigir soluciones.
A su criterio, esta incomodidad se vuelve más preocupante en un escenario latinoamericano donde observa un avance de modelos autoritarios. Como ejemplo menciona a Argentina y la relación del presidente Javier Milei con la prensa, marcada por fuertes ataques a periodistas; en agosto de 2026, un seguimiento de sus publicaciones contabilizó cientos de mensajes y republicaciones contra medios y periodistas en apenas una semana.
Laso recuerda la época del correísmo y sostiene que durante ese período varios periodistas fueron perseguidos e insultados públicamente en las sabatinas y que, cuando se busca censurar o deslegitimar a la prensa, el objetivo termina siendo evitar la crítica.
Esa presión, explica, puede traducirse en persecución, ataques y hasta en intentos para sacar a periodistas de sus puestos de trabajo.
A esta realidad se suma el escenario digital. Laso considera que las redes necesitan controles y filtros frente a bots, trolls y cuentas que actúan desde posiciones de periodismo militante, porque pueden manipular la conversación pública y hacer que los temas realmente importantes dejen de discutirse a fondo.
En este contexto, Laso considera que una posible respuesta es establecer normas que permitan identificar a los responsables de cada perfil, además de recuperar una lógica de responsabilidad similar a la de la televisión, la radio y los periódicos, donde quien publica o emite una opinión responde por ella.
También cuestiona que un periodista tenga que renunciar por las consecuencias de su trabajo y sostiene que la buena prensa debe ser cuidada.
Para Laso, proteger al periodismo implica defender la libertad de expresión, debatir sobre su importancia, buscar fuentes confiables en redes y aprender a distinguir la información verificada de la que intenta manipular.
A su juicio, el retroceso de la libertad de expresión también refleja un debilitamiento de la democracia: los partidos están desgastados y muchas personas sienten que la democracia no solucionó sus problemas, por lo que pueden terminar aceptando modelos autoritarios a cambio de seguridad o estabilidad.
Frente a esto, plantea la necesidad de gobiernos más tolerantes con las críticas de la prensa y de una ciudadanía que cuide la información confiable, porque defender el periodismo también es una manera de enfrentar el autoritarismo.
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