Elegir bien es elegancia
Elegancia con poco: cómo lograrla sin arruinarte
En entrevista para Café Fm Mundo, la comunicadora de moda y coach de imagen, Alejandra Salas, desmintió mitos y dejó una idea central: elegancia viene de elegir. No depende de logomanía ni etiquetas, sino de decisiones conscientes: calidad sobre cantidad, armario cápsula, colores que favorecen y actitud. La elegancia es cultural, pero hay principios universales que funcionan en Quito, Lima o París.
- Construye un armario cápsula
Prendas clave: blazer estructurado (negro o marfil), pantalón de vestir, camisa blanca, vestido negro, jean de corte favorecedor, falda midi, suéter cuello tortuga.
Regla de combinación: cada prenda debe crear al menos 4 looks.
Ajuste y cuidado: dobladillos, botones y costuras impecables elevan cualquier prenda. - Invierte en calidad, ahorra en tendencias
Destina más presupuesto a básicos atemporales y tejidos nobles.
Las tendencias (brillos, lunares, "burgundy") van en pequeñas dosis y de menor costo.
Mantenimiento: lavar, planchar y guardar bien es parte del lujo silencioso. - Accesorios: el multiplicador de estilo
Un cinturón, un collar o un bolso cambian por completo un look repetido.
Zapatos limpios y en buen estado suman elegancia inmediata.
Joyería sencilla = más versatilidad: aro dorado, cadena fina, reloj clásico. - Colorimetría y autenticidad
Prueba en casa frente a la luz natural: si tu piel "respira", ese color te favorece.
No renuncies al color: la elegancia también admite paletas vivas si armonizan contigo.
Sé fiel a tu identidad: elegancia es coherencia, no disfraz. - Código y contexto
Entrevista de trabajo, evento social o día a día: elige según ocasión.
Un look mínimo (negro + estructura) funciona cuando hay dudas.
La actitud completa el conjunto: postura, cortesía y seguridad personal. - Lujo silencioso, sin dogmas
Menos logos, más calidad visible (caída, textura, fit).
Evita la logomanía: grita precio, no elegancia.
Integra referencias locales: diseño ecuatoriano con visión global.
Elegancia no es comprar más; es decidir mejor. Con un plan claro, accesorios estratégicos y cuidado de prendas, tu estilo y tu bolsillo lo agradecen.

