¿Es legal? El 'Registro de Infieles' en Ecuador y sus riesgos reales
¿Es real? Lo que se sabe del "Registro de Infieles" en Ecuador
En los primeros días de diciembre de 2025 comenzó a circular en redes sociales —principalmente en TikTok, X y WhatsApp— un archivo viral llamado Registro Nacional de Infieles (RNI), que supuestamente contiene miles de nombres, fotografías, profesiones, ciudades de residencia y acusaciones de infidelidad. La pregunta que muchos se hacen: ¿es real? ¿Vale confiar en esa lista?
¿Qué se sabe hasta ahora?
- Origen y circulación:
El archivo ha sido difundido como un Google Sheet editable o a través de páginas web con dominios variables (.com, .ec, .xyz), cuyos enlaces se comparten de forma masiva en redes sociales.
- Datos sin verificación ni consentimiento:
Cualquier persona podía —y puede— agregar información sobre terceros sin su autorización, sin pruebas, y sin ninguna verificación. Es decir: nombres, supuestas infidelidades, ocupaciones y lugares de residencia circulan libremente.
- Alerta oficial:
La Superintendencia de Protección de Datos Personales (SPDP) de Ecuador emitió un comunicado advirtiendo que este tipo de listados vulnera derechos fundamentales: difundir datos personales sin consentimiento viola la normativa vigente.
- Riesgos concretos:
Más allá del daño reputacional o emocional, estos registros representan un peligro real de suplantación de identidad, estafas, phishing, extorsión, discriminación laboral o social.
- Falta de confiabilidad:
Que existan miles de nombres no implica que las acusaciones sean ciertas. No hay filtro, verificación judicial ni evidencia que valide alguna de las denuncias. Es —en el mejor de los casos— un rumor masivo, y en el peor, una práctica ilegal.
Realidad sí, pero engañosa
El "Registro Nacional de Infieles" existe: hay archivos, enlaces, datos circulando. Pero eso no garantiza su veracidad —ni su legalidad. Los registros no han sido verificados, las denuncias no contrastadas, y la difusión vulnera derechos de privacidad. Además, la institución estatal ya advierte sobre posibles sanciones.
Por lo tanto: sí, es real en cuanto a su circulación. Pero no hay evidencia de que refleje hechos comprobados. Es una bomba de ruido digital que mezcla morbo, prejuicios y riesgo legal.

