Excentricidades del Mundial 2026. ¿Pagarías por alguna de ellas?
El objeto más exclusivo del Mundial 2026 no es un balón ni una camiseta. La FIFA puso a la venta pequeños fragmentos del césped que se utilizará en la final del 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Cada pieza cuesta 450 dólares y se entrega conservada en acrílico de alta calidad, acompañada de una memoria USB y un certificado de autenticidad, como una forma de preservar un pedazo de la historia del fútbol.
La iniciativa ha generado tanto interés como polémica. Los pedidos solo pueden enviarse a Estados Unidos y Europa, y los compradores deberán esperar hasta después de la final para recibir su pedido. Este producto se suma a otros recuerdos oficiales, como la réplica personalizada de la entrada de los partidos con el nombre del comprador y datos de un asiento simbólico por UDS 19 o el álbum musical del Mundial que incluye canciones de artistas de distintos continentes y géneros, por UDS 48.
Pero si hay un recuerdo que ha desatado una verdadera locura entre los aficionados es una pulsera personalizable que se entrega de forma gratuita en el Rockefeller Fan Fest de Nueva York, como parte de una actividad de Bank of America. Los visitantes pueden elegir el color del brazalete y decorarlo con colgantes del Mundial, de las selecciones y de la ciudad, como el trofeo, el balón, la Estatua de la Libertad o el icónico taxi amarillo.
El fenómeno ha sido tan grande que muchas personas comienzan a hacer fila desde las seis de la mañana y pueden pasar hasta doce horas para conseguir su pulsera. La organización incluso implementó un sistema de citas para controlar la demanda. Aunque el accesorio es gratuito, ya aparece en plataformas de reventa por valores que van desde 200 hasta 1.000 dólares.
El éxito de la pulsera también llegó a los protagonistas del torneo. Varios jugadores de la selección de España, entre ellos Lamine Yamal, Nico Williams, Mikel Merino y Fabián Ruiz, recibieron una como obsequio y compartieron el momento en redes sociales. El gesto terminó de convertir el brazalete en el souvenir más viral del Mundial.
Mientras algunos aficionados están dispuestos a pagar cientos de dólares por un fragmento del campo donde se coronará al campeón del mundo, otros prefieren invertir tiempo para conseguir una pulsera gratuita que ya es una pieza de colección. Dos objetos muy distintos que demuestran que, en el Mundial 2026, la pasión por el fútbol también se vive fuera de la cancha.