Hablar sin cambios

Feedback que no sirve: cuando hablar no cambia nada

El feedback pierde valor cuando no genera cambios. Comunicar sin acciones concretas crea frustración, desmotivación y desgaste en los equipos. Para que sea efectivo debe ser claro, oportuno y acompañado de compromiso real.

El feedback es una de las herramientas más productivas de las que dispone una organización. Es una pieza fundamental en el liderazgo y la dirección de personas, en el aprendizaje organizativo, en la creación de confianza y engagement, en la mejora del desempeño, en el desarrollo del talento y en la creación de relaciones sólidas dentro de la organización.

Por eso no debemos perder nunca de vista el objetivo del feedback: aprendizaje y mejora. Un buen feedback, dado de forma auténtica y habitual, genera múltiples beneficios en las personas, la organización y los resultados.

Un feedback negativo es mucho más común de lo que se cree. Las empresas hablan acerca de los cambios que hay que hacer, sin embargo, se aplican muy pocos, o en ciertos casos, ninguno. Hay reuniones, evaluaciones, pero todo sigue igual.

En estos casos, asegura María Fernanda Vergara, especialista en Recursos Humanos, no hay un problema de comunicación, sino un problema de impacto y seguimiento, que es precisamente lo que se debe garantizar en el entorno laboral. 'El feedback no sirve si no genera una acción observada', puntualiza. No se trata de una conversación, sino de algo que genere resultados para garantizar un cambio real.

La experta asegura que los errores más comunes en el feedback son: demasiado genéricos, una mala comunicación verbal o que llegue tarde el feedbak. El feedback es una herramienta de aprendizaje, no un castigo. Si la conversación no incluye una reflexión sobre cómo hacer las cosas de otra manera, es probable que no sirva para nada.

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