Hellen Quiñónez se define como una de las "favoritas de Dios", una frase que utiliza para describir las oportunidades que ha tenido a lo largo de su carrera.
Su historia en el periodismo comenzó desde niña, cuando descubrió que quería dedicar su vida a informar. Su primera gran escuela fue Telemar, en Esmeraldas, donde trabajó durante ocho años. Posteriormente, pasó una década en Teleamazonas y luego asumió el reto de trabajar durante dos años en Univisión, en Estados Unidos, donde se convirtió en la voz de una parte de la comunidad latina. Ahora, inicia una nueva etapa en Ecuavisa, donde espera permanecer por muchos años más.
Aunque su experiencia en Estados Unidos estuvo llena de aprendizajes profesionales, también enfrentó momentos difíciles. La periodista recuerda que la distancia de su familia fue uno de los mayores desafíos. "Los domingos eran especialmente duros", confiesa, al recordar cómo veía fotografías de reuniones familiares mientras ella terminaba su jornada temprano para descansar y prepararse para los noticieros del día siguiente.
Fue en medio de esas dudas cuando decidió poner su futuro en manos de Dios. Poco después, recibió la llamada de Ecuavisa. La noticia emocionó profundamente a su madre, quien le confesó que había orado por su regreso desde el día en que partió.
Actualmente, Hellen es una de las figuras del espacio matutino de Ecuavisa que conduce junto a Yayo Vicuña. La presentadora asegura que han formado una gran dupla y que todo parece haber sido parte del destino.
Su rutina comienza a las 3:30 de la mañana y a las 4:00 ya está en el canal preparando cada emisión. Su secreto para mantener el ritmo es sencillo: dormir ocho horas. "No importa lo que pase, a las ocho de la noche ya estoy dormida", comenta entre risas, añadiendo que, al parecer, "Dios la quiere madrugando".
Más allá de las cámaras, Hellen se muestra feliz de recorrer los barrios de Quito y compartir con la gente. Su objetivo es mantener esa cercanía que siempre la ha caracterizado y acompañar a los ecuatorianos cada mañana.
Además, no pierde la oportunidad de invitar al país a visitar su querida Esmeraldas, tierra que lleva en el corazón.