La evidencia cambia el debate

La ciencia lanza una nueva advertencia sobre pantallas en niños pequeños

La evidencia científica sobre pantallas y móviles en la infancia alerta sobre riesgos para el desarrollo, aunque especialistas coinciden en que la calidad del uso y el acompañamiento familiar marcan la diferencia.

29 Junio de 2026
La ciencia redefine el debate sobre pantallas durante la infancia temprana.
La ciencia redefine el debate sobre pantallas durante la infancia temprana. ShutterStock

El uso de teléfonos móviles, tabletas y otros dispositivos electrónicos forma parte de la vida cotidiana de millones de familias. Sin embargo, la pregunta sobre cuánto afectan las pantallas al desarrollo infantil sigue generando debate entre científicos, pediatras y educadores. La evidencia más reciente apunta a que el problema no es únicamente el tiempo frente a una pantalla, sino también la edad, el contenido consumido y el acompañamiento de los adultos.

Diversas investigaciones han encontrado que una exposición excesiva durante los primeros años de vida puede asociarse con retrasos en el desarrollo del lenguaje, dificultades para mantener la atención, alteraciones del sueño y menores oportunidades de interacción social. Estos efectos parecen ser más relevantes en menores de dos años, etapa en la que el cerebro experimenta un crecimiento acelerado.

No obstante, los especialistas advierten que el debate ha evolucionado. Actualmente, existe consenso en que no todas las experiencias digitales producen el mismo impacto. Ver contenido educativo junto a un adulto, conversar sobre lo que ocurre en pantalla o utilizar herramientas digitales con un propósito de aprendizaje no tiene las mismas consecuencias que pasar largas horas consumiendo contenido de manera pasiva.

Además, cada vez cobra más importancia el ejemplo que ofrecen los propios padres. Estudios recientes muestran que cuando los adultos permanecen constantemente pendientes del teléfono móvil, disminuye la calidad de las interacciones con sus hijos, lo que puede afectar el vínculo emocional y la sensación de seguridad de los menores.

Los organismos internacionales continúan recomendando limitar la exposición a pantallas durante la primera infancia y priorizar actividades como el juego libre, la lectura compartida, la actividad física y la interacción cara a cara. Más que demonizar la tecnología, los expertos proponen aprender a convivir con ella de manera equilibrada, estableciendo límites claros y promoviendo un uso consciente desde edades tempranas.

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