La ONU exige moratoria global para centros de datos ante crisis
En un momento en que la inteligencia artificial (IA) y las criptomonedas marcan una expansión tecnológica sin precedentes, un informe de la ONU ha hecho sonar la alarma: la proliferación de megacentros de datos podría estar precipitando un desastre ambiental.
Según el documento "El nexo entre el agua y la energía", los centros de datos presentan "expectativas insostenibles para el futuro" y han sido descritos como un "suicidio anunciado".
1. Consumo crítico de agua
Los centros de datos requieren enormes cantidades de agua para refrigerar sus instalaciones. En EE.UU., en 2018, se estimó una huella de 513 millones m³. Para 2027, la demanda podría alcanzar entre 4.200 y 6.600 millones m³ anuales. Esta presión hídrica se vuelve especialmente grave en regiones que ya sufren sequías.
2. Demanda creciente de electricidad
Se calcula que para un futuro cercano, hasta el 12 % del consumo eléctrico de EE.UU. podría destinarse a centros de datos. El crecimiento exponencial genera la necesidad de construir nuevas presas, centrales térmicas o nucleares, lo que agrava el cambio climático y la contaminación.
3. Falta de transparencia y desigualdad
El informe critica la opacidad en la industria: contratos de agua y energía sin registro público, falta de control estatal y privilegios en países con marco regulatorio laxos. Además, esta expansión tecnológica compite directamente con derechos humanos básicos como el acceso al agua potable y la electricidad asequible.
4. Llamado a la acción: moratoria y gobernanza
El relator español Pedro Arrojo pide una moratoria global en la construcción de nuevos centros hasta que se clarifiquen sus efectos reales. También urge transparencia y regulación basada en principios de sostenibilidad, equidad y derechos humanos.
La revolución digital no puede avanzar a expensas del planeta ni de los derechos fundamentales de las personas.
El informe de la ONU advierte que, sin límites ni transparencia, los centros de datos podrían convertirse en un factor decisivo de crisis ambiental. Detenerse, medir y regular ya no es opcional: es urgente.

