La respuesta va más allá de la suerte en el amor

¿Por qué las personas buenas terminan en relaciones malas?

"Si soy una buena persona, ¿por qué me va mal en el amor?". Esta es una de las preguntas más frecuentes que llegan a consulta. Sin embargo, según la psicóloga clínica Mariana Bermúdez, esta idea parte de una creencia irracional que, aunque puede parecer una verdad, no explica realmente por qué algunas personas terminan una y otra vez en relaciones que les causan sufrimiento. La especialista asegura que la clave no está en la suerte, sino en la forma en que elegimos y construimos nuestras relaciones.

Camila Villacís

2 Junio de 2026
¿Existe la mala suerte en el amor?.
¿Existe la mala suerte en el amor?. Shutterstock

 

Bermúdez explica que ser una buena persona no necesariamente convierte a alguien en una persona capaz de elegir una pareja saludable. "Las parejas no dependen de la suerte, se construyen", señala. 

Una de las principales razones por las que alguien puede repetir relaciones dañinas es porque confunde el amor con la familiaridad. Según la experta, el cerebro no busca necesariamente aquello que es mejor para nosotros, sino lo que le resulta conocido. Por eso, muchas veces se repiten dinámicas aprendidas en la infancia, observadas en la relación entre los padres o en la manera en que se recibió afecto dentro del hogar. "Es importante preguntarse cómo calificaríamos la relación de nuestros padres, porque gran parte de nuestra idea del amor se forma allí", explica.

La segunda causa tiene que ver con los límites. Bermúdez afirma que muchas personas crecieron creyendo que ser buenas significa decir sí a todo, ceder constantemente y priorizar las necesidades de los demás antes que las propias. El problema es que esa actitud puede volverlas vulnerables dentro de una relación. Cuando alguien entrega demasiado desde el inicio, sin establecer límites claros, se generan dinámicas desequilibradas que pueden abrir la puerta a conductas abusivas o poco saludables. Por ello, insiste en que aprender a poner límites no es un acto de egoísmo, sino una herramienta fundamental para construir vínculos sanos, tanto en el amor como en otros ámbitos de la vida, como el trabajo, los estudios o la familia.

La tercera razón está relacionada con las heridas emocionales. La especialista sostiene que muchas personas no eligen desde el amor, sino desde sus heridas. Quienes tienen miedo al abandono pueden aferrarse a relaciones que no les hacen bien con tal de no quedarse solos. Quienes cargan heridas de rechazo suelen modificar su personalidad para agradar a otros. Y quienes vienen de relaciones dolorosas pueden terminar involucrándose con parejas emocionalmente indisponibles o con patrones repetitivos de infidelidad y conflicto. 

Por eso, el consejo de Bermúdez es claro: conocerse a uno mismo, sanar y aprender a disfrutar de la propia compañía antes de buscar una relación. "Cuando tenemos claridad sobre lo que merecemos y aprendemos a respetarnos, estamos en mejores condiciones para construir un amor sano y recíproco", concluye.

Escucha la entrevista aquí: 

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