¿Qué debe hacer el país para evitar otra crisis eléctrica?
Cada vez se habla más de los embalses, pero Hidalgo advierte que la discusión no puede quedarse únicamente en sus niveles ni en las consecuencias del fenómeno de El Niño. A su criterio, Ecuador lleva años enfrentando dificultades que se vuelven más desafiantes, mientras espera saber si Colombia venderá electricidad, si se contratarán más barcazas o si será necesario incorporar generación de emergencia.
El experto sostiene que la estrategia de comprar energía a Colombia ya no resulta efectiva por sus costos, que calcula en alrededor de un dólar por kilovatio hora, y también cuestiona el gasto en diésel, cuyo precio internacional menciona en unos seis dólares por galón. Su propuesta es crear un plan nacional de seguridad energética y reconocer que no existen soluciones inmediatas para todos los problemas. La preocupación no es menor: en septiembre y octubre de 2026, las autoridades han anunciado medidas para incorporar generación térmica y reducir temporalmente el consumo de grandes industrias ante la caída de las reservas de agua.
Hidalgo también cuestiona que Ecuador recurra a proveedores internacionales que prometen soluciones rápidas sin garantizar que puedan cumplirlas. Como ejemplo, califica lo ocurrido con Progen como una "tomadera de pelo muy grande" y señala que, por la urgencia de evitar apagones, el país puede terminar contratando empresas "piratas" que ofrecen lo que las autoridades quieren escuchar, en lugar de lo que realmente necesitan. Por eso, considera indispensable contar con equipos técnicos preparados para anticipar escenarios y evaluar las alternativas antes de que la crisis se agrave.
En su análisis, el Estado y Petroecuador debieron prepararse con anticipación para factores como el clima y el encarecimiento internacional de los combustibles. También cuestiona que se priorice la importación de gas natural antes que el desarrollo de los recursos nacionales. Sobre el Campo Amistad, plantea la necesidad de impulsar nuevas perforaciones y aprovechar las reservas del país.
Otro de los problemas que identifica el experto son los obstáculos para concretar nuevas inversiones. Según Hidalgo, existen proyectos de generación eléctrica que llevan más de un año esperando los certificados de riesgos fiscales del Ministerio de Economía y Finanzas, mientras otras iniciativas continúan pendientes de licencias ambientales. A su juicio, estos retrasos impiden incorporar nuevas fuentes de energía cuando el país más las necesita.
También propone reducir la dependencia de las importaciones y dar espacio a proyectos de generación privada. En este punto, insiste en que la solución no consiste en castigar el aumento del consumo eléctrico: una familia que puede comprar una lavadora, una refrigeradora más grande o un aire acondicionado está mejorando sus condiciones de vida; de igual manera, una industria que consume más electricidad puede estar creciendo, contratando trabajadores y exportando más productos. Para Hidalgo, el reto está en aumentar la capacidad de generación para responder a esa demanda, no en frenar el desarrollo del país.
La comparación con 2024, cuando Ecuador llegó a soportar hasta 14 horas diarias de apagones, también preocupa a Hidalgo. Explica que para establecer un diagnóstico se debe analizar la situación climática, aunque no es posible anticipar con total certeza cómo evolucionarán las lluvias y los caudales. Incluso si las condiciones fueran similares a las de aquel año, señala que ahora existe una mayor demanda de electricidad.
Además, advierte que los embalses están operando al límite y que se acerca una temporada de mayor consumo por Navidad y las festividades de fin de año. "El apagón es el dolor final, es lo último que debe pasar", sostiene, al recordar que los cortes afectan la seguridad, las actividades económicas y a las personas que dependen de equipos eléctricos para sobrevivir.
Por eso, insiste en que Ecuador debe dejar de actuar únicamente cuando la emergencia está cerca, revisar sus subsidios y acelerar las inversiones necesarias. Para el especialista, evitar nuevos apagones requiere decisiones oportunas, planificación y alternativas de generación que permitan reducir la dependencia de la energía y los combustibles importados.
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