Cerebro, emociones y fútbol

¿Qué le pasa a tu cerebro durante los 90 minutos de partido?

Gabriela Barreiro

2 Julio de 2026
Nuestro cerebro vive una montaña rusa de emociones durante un partido de fútbol.
Nuestro cerebro vive una montaña rusa de emociones durante un partido de fútbol. Shutterstock

Ver un encuentro deportivo, ya sea en la cancha como en la televisión, altera profundamente nuestra química cerebral, generando respuestas fisiológicas involuntarias que simulan como si nosotros estuviéramos jugando en la cancha.

Cada jugada de peligro o gol activa inmediatamente el centro de recompensa de tu cerebro, liberando dopamina, endorfinas y endocannabinoides que producen una intensa sensación de placer. Por otro lado, ante cualquier momento de tensión, los niveles de cortisol y adrenalina se disparan, preparando al cuerpo para la lucha.

Por otro lado, para los jugadores, los 90 minutos exigen una toma de decisiones rapidísima y un equilibrio constante entre el esfuerzo físico y mental.

Camila Matus, especialista en bienestar integral & neurociencias aplicada, en entrevista para Café Fm Mundo, explicó que durante los 90 minutos se vive una especie de catarsis. Incluso manifiesta que, cuando se grita el gol, se llega a liberar incluso hasta tres semanas acumuladas de estrés. Desde antes que empiece el encuentro ya segregamos neurotransmisores. 'Hay algo desde la psicología social que se llama el sesgo endogrupal y lo que hace el cerebro es reconfirmar que nuestro equipo es el héroe, al árbitro es un ladrón y el rival es un tramposo', detalla.

Vivimos una montaña rusa de emociones, en donde lo primero que ocurre es que nuestro cerebro se empieza a identificar, a través de las neuronas espejo, y ya no es solo el equipo el que juega, sino todos somos uno solo.

Durante un encuentro deportivo ya no hay regulación emocional y cero autoconsciencias, ya que nuestro sistema emocional se encuentra a flor de piel. Además, durante el partido se genera mucha unión, mientras que cuando el partido se termina nos vamos sintiendo desconectados. La ciencia confirma que el futbol tiene la capacidad de activar mecanismos cerebrales relacionados con el placer, la identidad colectiva y las emociones intensas. Durante un partido, el cerebro puede privilegiar las emociones sobre la razón, haciendo que los aficionados vivan cada jugada con enorme intensidad.

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