Super Bowl: de evento deportivo a estrategia de negocio
El Super Bowl es el nombre que recibe el partido final de la National Football League (NFL), principal campeonato profesional de fútbol americano en Estados Unidos, en el que se enfrentan la Conferencia Nacional (NFC) y la Conferencia Americana (AFC).
Sin embargo, este popular acontecimiento ya no es solo un evento deportivo, sino también una experiencia y un espectáculo que ha tomado relevancia en cuanto al marketing, puesto que las marcas toman esta oportunidad para anunciar sus productos en piezas publicitarias creativas y atractivas a través de una enorme inversión, ya que su valor va más allá de la importancia del evento.
El Super Bowl dejó de ser un evento, para transformarse en una marca comercial en la que muchos empresarios le apuestan. Betty Silva, experta en branding e imagen pública, comentó que 'aproximadamente, el año pasado, las personas que estuvieron mirando este evento de manera televisada, fue de 127 millones', confirmando la magnitud e importancia que tiene a nivel mundial el Super Bowl. Definitivamente, se ha convertido en uno de los casos de éxito más notables.
Seguramente, el partido como tal no sería tan mediático, sin embargo, son todas estas estrategias que se han implementado a lo largo de los años; el show de miedo tiempo, los comerciales, entre otros, lo que ha hecho que tenga este alto impacto y rating. 'Para este año, se considera que aproximadamente se toparán montos de hasta 8 millones de dólares solo en publicidad pagada de las marcas', indicó Silva. La visibilidad que tienen estos comerciales definitivamente es enorme, por lo que cada vez son más las marcas que quieren formar parte de este mega evento, por la pantalla de exposición que tienen.
No cabe duda que el Super Bowl es más que un acontecimiento deportivo y se ha convertido en un fenómeno social y de marketing de gran impacto. La NFL se transforma en una experiencia que genera creatividad e impacta a la audiencia. Miles están enfocados en el partido, pero también hay quienes se preocupan solo por el show de medio tiempo, que se convierte en la mejor estrategia de distracción.

