La persona con la que más hablamos, somos nosotros mismos. Sin darnos cuenta, podemos hablarnos con una dureza que jamás usaríamos con alguien que queremos. Identificar pensamientos negativos, cuestionarlos y reemplazarlos por mensajes más realistas y compasivos puede fortalecer la autoestima.
El diálogo interno es esa conversación que tenemos con nosotros mismos donde reflexionamos, evaluamos y procesamos información, emociones y pensamientos. Esa manera en la que nos hablamos a nosotros mismos influye tanto en cómo nos sentimos como en nuestra forma de relacionarnos con los demás.
El problema que, según Roberto Moncayo, especialista en bienestar mental, autoconocimiento y meditación, en entrevista para El Mundo de Cabeza, ese diálogo interno viene, en su mayoría desde la negatividad, la victimización, pero pocas veces desde la compasión. Ese diálogo interno que tenemos en la vida adulta, está relacionado con el lenguaje que usaron con nosotros en nuestra infancia y, si es que fue un lenguaje con una carga negativa, nos seguimos hablando igual.
No se trata de culpar a nadie, expresa Roberto, pero si es posible cambiar ese diálogo y la manera en la que nos tratamos. Aprender a cambiar nuestro diálogo es fundamental para cambiar nuestras emociones y comportamientos.

