Las lluvias persistirán en Ecuador durante las tardes y noches: octubre, noviembre y diciembre marcan el inicio del trimestre más lluvioso del año
Las precipitaciones registradas en el territorio nacional no responde a un evento aislado, sino al establecimiento de condiciones meteorológicas que garantizan la continuidad de los temporales.
La entrada del otoño en el hemisferio norte —marcada desde el pasado 22 de septiembre— ha dado paso a una transición estacional que reactiva gradualmente los sistemas atmosféricos encargados de transportar humedad hacia el país. Este proceso marca el inicio paulatino del trimestre más lluvioso del año (octubre, noviembre y diciembre), por lo que se confirma que las lluvias persistirán durante las tardes y noches.
La etapa de maduración de El Niño y el acoplamiento océano-atmósfera
En NotiMundo al Día, Bolívar Erazo, especialista en hidrología y exdirector del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), asegura que el comportamiento climático actual se encuentra estrechamente ligado a la fase de maduración del fenómeno de El Niño. Tras más de cuatro meses consecutivos de calentamiento sostenido en la superficie del océano Pacífico, el sistema ha alcanzado el punto denominado "acoplamiento océano-atmósfera", en el cual la masa de aire reacciona de manera directa a las elevadas temperaturas marinas.
Al ingresar el flujo regular de humedad de la temporada sobre un océano más caliente de lo normal, se desencadena un ambiente altamente propicio para la generación de precipitaciones en exceso, cuyo impacto más directo y severo se concentra en las provincias de la región Litoral.
El fenómeno en la Sierra: la mecánica de las lluvias convectivas y el granizo
A diferencia del Litoral, las intensas lluvias y granizadas que han afectado a Quito —ubicada a unos 2.800 metros sobre el nivel del mar— no responden a un efecto marino directo. Sin embargo, la presencia de El Niño ejerce una influencia indirecta al mantener inestable la atmósfera en todo el país, volviéndola significativamente más propensa a la formación de sistemas nubosos.
En la región Andina predomina la formación de "lluvias convectivas". La dinámica se origina cuando las mañanas amanecen con cielos despejados, permitiendo que una fuerte radiación solar caliente la superficie terrestre y evapore la humedad acumulada en el suelo por las precipitaciones de los días previos.
Este vapor asciende rápidamente y, debido a la inestabilidad del ambiente, forma gigantescas nubes con gran desarrollo vertical conocidas como Cúmulonimbus. En la parte superior de estas estructuras se congelan microcristales de hielo que, al ganar peso, caen por gravedad en forma de granizo y aguaceros intensos durante las tardes.
Impacto en la cuenca amazónica y el sector hidroeléctrico
En la vertiente amazónica, donde se ubican los principales complejos hidroeléctricos del país, la estacionalidad del clima muestra un comportamiento distinto. Los meses de octubre a enero corresponden históricamente al periodo de menor precipitación en la Amazonía. Sin embargo, la atmósfera no actúa de forma rígida, y la inestabilidad climática puede detonar pulsos de lluvia puntuales de varias horas de duración que ayuden a recargar los caudales.
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