Unidad Anticorrupción no debió suprimirse, sino fortalecerse: exjuez Carlos Serrano cuestiona una "falta de coherencia" de la Judicatura
Cuatro años después de su creación, la Unidad Judicial Especializada para el Juzgamiento de Delitos de Corrupción y Crimen Organizado fue eliminada. La presidenta del Consejo de la Judicatura, Mercedes Caicedo, defendió la decisión adoptada por el Pleno y aseguró que la supresión de la Unidad busca "reorganizar y optimizar recursos".
Para el exjuez Carlos Serrano, lo resuelto en el Pleno de la Judicatura dista de lo que realmente debió aprobarse. Es decir, un fortalecimiento de la Unidad Anticorrupción. La complejidad de las causas que se tramitan en esas dependencias, dijo, es alta. Esto, debido a que un proceso involucra a una red de personas que, en su mayoría, representa un riesgo para el juzgador.
En su lugar, cuestionó, se colocó el trámite de causas sensibles a jueces que no son especializados en el ramo.
"Es una dicotomía o una falta de coherencia de la administración del Consejo de la Judicatura", dijo.
Con esta decisión, enfatizó Serrano, habrá jueces que no puedan resolver procesos ordinarios, porque no han juzgado este tipo de causas. Recordó que, quienes pasan a ser jueces anticorrupción es porque cuentan con experiencia de fiscales en delitos como lavado de activos y aquellos que apuntan a funcionarios 'de cuello blanco'.
"Esa especialización se está echando a perder y se están convirtiendo en jueces ordinarios", indicó.
A su criterio, la decisión de la Judicatura responde a que los jueces anticorrupción se han convertido en "incómodos" para los círculos de poder.
De ahí que, precisó, carece de sentido la resolución. Más aún, cuando el propio Consejo de la Judicatura se refirió a la Sala Penal de Pichincha como en estado crítico anteriormente y, ahora, es esta misma la cual recibe la carga procesal de la Unidad Anticorrupción.
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