Decisión Ecuador 2026

Elecciones seccionales serán un "termómetro" para medir gestión de distintos niveles de gobierno

¿Votación clave?

Las elecciones seccionales del 29 de noviembre de 2026 pueden ser un "termómetro" que mida la popularidad del Gobierno, según el periodista Gonzalo Ortiz. El inevitable desgate político -por estar en el ejercicio del poder desde 2023- podría ser un factor de los resultados que obtenga el oficialismo en la jornada electoral, agregó.

Sobre la solidez de Acción Democrática Nacional (ADN), movimiento político del presidente Daniel Noboa, Ortiz consideró que "desde el poder es difícil construir partidos". Por ello, dijo, queda la duda de si es posible que la estructura de una organización política se consolide y perdure en el tiempo, o desaparezca cuando su líder deje el cargo. 

Arturo Moscoso, director de la Escuela de Ciencias Políticas de la UIDE, explicó que las elecciones seccionales funcionan distinto de las generales, pues en las primeras participan organizaciones estrictamente locales, que además "responden a un cacique" de una circunscripción electoral determinada.

El politólogo sostuvo que el proceso que se avecina no necesariamente sería una medición del respaldo con el que cuenta el régimen, aunque esto sí podría ocurrir en ciudades grandes, como Quito o Guayaquil, donde, además, la polarización ha ganado terreno. 

En cuanto a la fortaleza de las organizaciones políticas en el país, Moscoso señaló que Ecuador tiene una "larga data de caudillismos", lo cual refleja el funcionamiento de las "pobres democracias", donde existe la idea de construir liderazgos en torno a una figura fuerte, y ese líder consolida todo el poder. 

"En el Ecuador siempre tenemos una democracia frágil", apuntó. 

Para el consultor político Juan Rivadeneira, es necesario entender que la cantidad de procesos ocurriendo al mismo tiempo derivará en que el 29 de noviembre "todos se declaren ganadores". 

En el caso del Gobierno, señaló que algunas de sus acciones recientes, como el encarcelamiento del exministro José Serrano o la cooperación internacional en seguridad, podrían "activar" a un sector anticorreísta que podría haberse distanciado del proyecto del actual primer mandatario. 

No obstante, alertó de que "un hecho grande, grave y complejo en la víspera de la votación puede mover preferencias que parecían estables".

Harold Burbano, precandidato a la Alcaldía de Quito por ADN, reconoció que el proceso electoral de noviembre servirá para una "medición hacia la interna", para determinar si el apoyo "que nosotros creemos tener" a nivel nacional, se refleja en los resultados. 

En su caso, Burbano se definió como la opción que "menos rechazo tiene" entre los contendores, y considera que tiene amplias posibilidades de crecer. Además, compartió la idea de que el voto ciudadano será una muestra del apoyo u oposición a los distintos niveles de gobierno. 

El candidato aseguró que es "el único que va a poder romperle al correísmo en Quito". 

"Jorge Yunda (precandidato a la Alcaldía) ya nos defraudó a los quiteños (...) el reto es que el 75% que no quiere más ese caudillismo correísta en Quito, tome la decisión de votar por la única fuerza política que en estos momentos tiene la capacidad de romperle", sentenció.

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