Corea desarrolla tratamiento con grasa humana para la cara Ozempic
El rápido crecimiento del uso de medicamentos para bajar de peso, como la semaglutida y la tirzepatida, ha dado paso a un fenómeno conocido como "cara Ozempic", un término popular que describe la pérdida de volumen facial provocada por un adelgazamiento acelerado. Aunque no se trata de un efecto exclusivo de estos fármacos, la expresión se ha popularizado por el aumento de pacientes que buscan tratamientos para recuperar la apariencia del rostro.
En este contexto, una empresa de biotecnología de Corea del Sur desarrolla una alternativa innovadora basada en grasa humana donada. La compañía L&C Bio trabaja en un biomaterial elaborado a partir de tejido adiposo procesado, con el objetivo de regenerar el volumen facial y mejorar la apariencia de las personas afectadas por este cambio estético.
El proyecto tomó impulso después de que la legislación surcoreana autorizara el aprovechamiento de tejido adiposo donado con fines médicos y estéticos, una medida que abrió nuevas posibilidades para la medicina regenerativa. La empresa prevé que el tratamiento llegue al mercado a finales de 2027, una vez concluyan los procesos regulatorios correspondientes.
La pérdida de volumen facial ocurre porque, al disminuir la grasa corporal, también se reduce la grasa subcutánea del rostro. Especialistas en dermatología y cirugía plástica recuerdan que este cambio puede producirse con cualquier pérdida importante de peso, independientemente del método utilizado.
No obstante, el desarrollo también ha generado debate. Algunos expertos consideran que el uso de tejido humano plantea desafíos éticos relacionados con la donación, la regulación y el uso comercial de materiales biológicos, aspectos que deberán mantenerse bajo estrictos controles de seguridad y trazabilidad.
Mientras continúan las investigaciones, el caso refleja cómo la medicina estética busca responder a nuevas necesidades derivadas de los avances en los tratamientos contra la obesidad, en un mercado que evoluciona al mismo ritmo que la innovación científica.

