El insomnio altera directamente nuestras hormonas y procesos metabólicos. Provoca un desequilibrio entre la grelina (hormona del hambre) que aumenta, y la leptina (hormona de la saciedad) que disminuye. Esto estimula un apetito insaciable por alimentos que tienen altas calorías y azúcares, lo que, además de elevar el cortisol, favorece la acumulación de grasa abdominal.
Un desequilibrio hormonal que regula el hambre y la saciedad está directamente relacionado con la restricción de sueño. Ensayos experimentales han demostrado que incluso una sola noche de privación de sueño puede aumentar los niveles de grelina y con ello la sensación de hambre al día siguiente. A largo plazo, esta alteración del equilibrio energético puede traducirse en mayor riesgo de aumento de peso.
Hay estudios que han encontrado que dormir muy pocas horas está asociado con una mayor probabilidad de desarrollar obesidad. Por ejemplo, investigaciones en edad adulta han mostrado que, dormir cinco horas o menos, se relaciona con un mayor riesgo de aumento de peso y obesidad en comparación con quienes duermen un promedio de siete horas.
Además, la falta de sueño también afecta al metabolismo de la glucosa y a la sensibilidad de la insulina. El sueño es una etapa en la que hacemos catabolismo, es decir, para empezar a construir proteína, músculo y empezar a crecer, es necesario dormir. Mientras más pequeños somos, necesitamos más horas de sueño, por lo que un bebé va a requerir entre 18 a 20 horas, mientras que, cuando somos adultos necesitamos alrededor de 6 a 8 horas. El Dr. Esteban Ortiz, médico investigador, explica en entrevista para Mundo Salud, que las horas que requerimos dependerá de cada persona ya que, mientras unos con las seis ya se sienten recuperados, habrá otras que van a necesitar más para sentirse descansado. Los niños y adolescentes, por ejemplo, que necesitan crecer, deben dormir más. 'Hay el dato de que mientras menos horas duermen durante el día, crecen menos. Los niños que duermen menos son más chiquitos', puntualiza.
El sueño es una etapa fundamental, pero no solo basta con dormir, sino que debe ser reparador y profundo cumpliendo con cada una de las etapas del sueño. Muchos factores entran en juego: edad, peso y hasta gasto energético, además, las mujeres duermen más. Lo importante es descansar, ya que de lo contrario, habrá riesgos en nuestra salud.

