¿Cómo relacionarse con los hijos de la pareja en una nueva relación?
Según Fornasini, este es uno de los temas que más se aborda en terapia familiar, ya que cada vez son más comunes las familias reconstruidas. La especialista señala que, mientras más pequeños son los niños, suele ser más sencillo que conecten con la nueva pareja debido a su espontaneidad e inocencia. Sin embargo, cuando se trata de niños mayores o adolescentes, el proceso puede ser mucho más complejo, pues generalmente necesitan entre uno y dos años para hacer el proceso de duelo y aceptar que sus padres ya no volverán a estar juntos.
Por ello, recalca que la nueva pareja nunca llegará a reemplazar al padre o a la madre biológica, y ese mensaje debe quedar claro desde el principio.
La psicóloga recomienda que la presentación de la nueva pareja se realice en un ambiente relajado, como un parque, un restaurante o un espacio para jugar, donde todos puedan interactuar de manera natural. Además, aconseja ser sinceros con los hijos y explicarles que se trata de una persona con la que se está construyendo una relación.
También insiste en que la nueva pareja no debe asumir un rol de autoridad para reprender o disciplinar a los niños. Su papel, explica, debe ser el de un adulto cercano que acompañe, aconseje y dé un buen ejemplo, sin intentar sustituir las funciones de los padres.
De igual forma, enfatiza que es necesario darles tiempo a los hijos para que creen un vínculo genuino, sin presiones.
Fornasini también advierte que mantener una relación con la persona que provocó la ruptura del matrimonio o de la relación anterior suele dificultar la aceptación por parte de los hijos, quienes pueden desarrollar sentimientos de rechazo o resentimiento hacia esa persona.
Si el proceso de integración no avanza de manera positiva o surgen constantes conflictos, recomienda buscar ayuda profesional para fortalecer la comunicación y encontrar herramientas que beneficien a todos los integrantes de la familia.
La evidencia en terapia familiar señala que las familias reconstruidas logran relaciones más saludables cuando los adultos respetan los tiempos de adaptación de los hijos, establecen límites claros y priorizan el diálogo antes que la imposición.
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