Terminar sin destruir

Cómo sincerarme con mi pareja sin herirlo

Terminar una relación nunca es fácil. Ya sea por desgaste emocional, diferencias irreconciliables o simplemente porque los caminos ya no coinciden, cerrar este capítulo requiere valentía, claridad y respeto. Elegir las palabras correctas puede marcar la diferencia entre una despedida dolorosa y una separación que permita sanar.

En el mundo de las relaciones interpersonales, especialmente en el de las parejas, hay momentos difíciles que nos toca vivir. Uno de ellos es cuando vivimos un amor no correspondido o cuando estamos en una relación y sabemos que ha llegado el momento de despedirse porque lo hemos intentado todo y la cosa no funciona.

Estas situaciones pueden crear un gran sufrimiento, y permanecer en ellas puede llegar a ser devastador. Por ese motivo, aunque a nadie le gusta despedirse de alguien a quien quiere, a veces es la mejor opción. Las despedidas son tristes y más cuando sabemos que esa persona es muy importante para nosotros. Pero hay momentos en los que decir adiós es una oportunidad para crecer, y también una oportunidad para redirigir nuestra vida hacia el camino que deseamos.

Encontrar las palabras adecuadas para dar por terminada una relación, nunca es sencillo.  Sin embargo, Mauricio Batallas, psicólogo clínico, en entrevista para Café Fm Mundo, dijo que 'no somos responsables del dolor del otro'. Si hay una responsabilidad emocional para cuidar a la otra persona y validarlo, pero no podemos responsabilizarnos por el dolor que pueda sentir. De lo que sí somos responsables, es de la relación y de lo que sentimos y no podemos confundir honestidad con lastimar hacia otros.

Terminar una relación con honestidad, explica el experto, no significa que debamos ser duros con la otra persona, sino que debemos validar a la persona, la relación, pero siendo responsables con nosotros mismos y con lo que estamos sintiendo. De esta manera, no victimizamos, ni culpamos a los demás, sino que hacemos lo que creemos que es mejor.

Muchas veces, cargamos con este peso de no terminar una relación por temor a lastimar al otro, pero al no hacernos responsables de algo que ya no funciona, terminamos hiriéndolo aún más y, una relación que pudo ser linda, y que ya no tiene arreglo, se daña. Es completamente normal que, aunque hayas tomado una decisión consciente y firme, en algún momento surjan dudas o nostalgias.  Lo importante es no actuar impulsivamente sobre esas emociones y recordar las razones que te llevaron a decir adiós.

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