Arquitectos piden reforzar el control en Quito

Construir sin normas puede convertir una vivienda en un riesgo

Frente a un eventual sismo, la seguridad de una edificación depende no solo de cómo fue diseñada, sino también de cómo fue construida y modificada. Diego Ordóñez, presidente del Colegio de Arquitectos del Ecuador, advierte que uno de los principales problemas de Quito está en las construcciones informales y en aquellas edificaciones antiguas que no fueron levantadas bajo las normas actuales de sismorresistencia.

Ordóñez explica que desde el 2015 Ecuador cuenta con una normativa para construcciones sismorresistentes. La Norma Ecuatoriana de la Construcción incorporó requisitos específicos para el diseño frente a sismos y establece criterios mínimos para proteger la vida y reducir daños en las edificaciones. Además, la normativa reconoce que Ecuador se encuentra en una zona de alta actividad sísmica. 

Sin embargo, el arquitecto señala que el problema aparece cuando las construcciones se realizan fuera de los procesos regulares: mientras una edificación que cuenta con planos y permisos debe cumplir con las normas, las construcciones informales pueden quedar fuera de estos controles.

El panorama también genera preocupación por las edificaciones antiguas y por las construcciones del Centro Histórico de Quito. Ordóñez considera que estos inmuebles requieren especial atención, especialmente después de antecedentes como el terremoto de 2016.

En el caso del Centro Histórico, explica que se han realizado trabajos de vigilancia y reforzamiento en iglesias y principales construcciones públicas, pero que existe una preocupación mayor en inmuebles privados y edificaciones abandonadas. 

Otro riesgo aparece cuando los propietarios realizan modificaciones sin contar con un profesional. Ordóñez advierte que algo aparentemente pequeño, como retirar una pared, puede tener consecuencias, al igual que aumentar un piso sin un estudio adecuado. Por eso recomienda acudir siempre a un técnico o experto y no dejar estas decisiones únicamente en manos de un maestro de obra, incluso cuando tenga muchos años de experiencia. 

La diferencia, explica, está en que actualmente existen controles sobre el diseño, pero todavía es necesario fortalecer la supervisión de la calidad de la construcción. En Quito, además, existen procesos municipales de revisión técnica y control de edificaciones, así como mecanismos para denunciar construcciones informales o intervenciones constructivas.

La prevención, sostiene Ordóñez, es la clave. Desde el Colegio de Arquitectos se trabaja junto con la Cámara de la Construcción y Constructores Positivos en una red de prevención de desastres sísmicos, que contempla tres brigadas de trabajo para estar preparados ante una emergencia y aportar, junto con los Bomberos de Quito, maquinaria y conocimientos. También se trabaja en identificar construcciones irregulares para evaluarlas y determinar los reforzamientos necesarios. 

La meta es crear una cultura de construcciones adecuadas, mantener viviendas seguras y recordar que, ante un sismo, el objetivo principal no es evitar cualquier daño en paredes, sino impedir que la estructura colapse y proteger la vida de quienes están dentro.

Escucha la entrevista aquí: 
 

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