Para entender qué ocurre durante una crisis epiléptica, la Dra. Di Capua propone una comparación sencilla: "el cerebro funciona como una computadora que, de repente, hace un cortocircuito y se reinicia". Explica que la epilepsia puede aparecer por diferentes causas, entre ellas la edad, antecedentes de golpes fuertes en la cabeza o accidentes. Sin embargo, recalca que no basta con observar una convulsión para confirmar el diagnóstico. Es necesario realizar varios estudios especializados y contar con la experiencia del neurólogo para determinar si realmente se trata de epilepsia y cuál es su origen.
La especialista señala que actualmente existen tratamientos eficaces para esta enfermedad. Aproximadamente el 70 % de los pacientes logra controlar las crisis con medicamentos antiepilépticos, mientras que otro grupo puede beneficiarse de una cirugía cuando el problema está relacionado con una lesión localizada, por ejemplo, en el lóbulo frontal. También existen casos en los que las alternativas terapéuticas son más limitadas y requieren un seguimiento especializado. Aunque muchas personas relacionan la epilepsia únicamente con las convulsiones, la neuróloga recuerda que las manifestaciones pueden variar dependiendo del área del cerebro comprometida.
Di Capua también advierte que muchas personas presentan movimientos involuntarios y asumen que padecen epilepsia o enfermedad de Parkinson, cuando en realidad existen muchos otros trastornos del movimiento. Estos pueden manifestarse con movimientos arrítmicos de las extremidades, posturas anormales del cuerpo o movimientos involuntarios en la boca y los ojos. Uno de los aspectos que ayudan al especialista a diferenciar estos trastornos es determinar si los movimientos son conscientes o involuntarios, además de evaluar otras características clínicas y los resultados de estudios complementarios.
Ante cualquier episodio de convulsiones o la aparición de movimientos involuntarios persistentes, la recomendación es acudir a un neurólogo lo antes posible. La Dra. Di Capua enfatiza que un diagnóstico temprano permite iniciar la medicación correcta y, cuando corresponde, valorar otras alternativas como la cirugía. Consultar a tiempo no solo ayuda a controlar los síntomas, sino que también mejora la calidad de vida del paciente y evita complicaciones derivadas de un tratamiento inadecuado o de un diagnóstico equivocado.