¿Y si es que detrás de eso que te hace explotar no hay enojo, sino miedo? Temor a que te abandonen, a perder el control, a no ser suficiente o a que no te tomen cuenta. Generalmente, cuando experimentamos emociones negativas tendemos a pensar que los demás son los culpables. Sin embargo, en ocasiones, detrás de ese enojo se esconde una emoción más vulnerable como el miedo, la tristeza o la inseguridad.
El enojo es una emoción secundaria que detrás esconde una emoción primaria. Se hace presente porque el enojo nos da esa sensación de fortaleza, mientras que el miedo da una sensación de vulnerabilidad, y muchas personas no quieren mostrarse vulnerables. 'Manifiestan el enojo, pero detrás de eso hay miedo', resalta David Jaramillo, psicólogo, en entrevista para Café Fm Mundo.
El experto puso como ejemplo cuando un padre se enoja cuando el hijo no obedece. La emoción que mostramos es esa frustración, pero en el fondo, ese padre lo que puede sentir es miedo a que su hijo vaya por un mal camino o que el padre pierda autoridad y al sufrimiento de ambos (padre e hijo), por una decisión que el hijo tomó. También hay enojos que en el fondo encierran un miedo a perder el control. 'El problema es que el enojo es una manera desadaptativa de pedir algo que necesitamos o de buscar un anhelo', puntualiza David.
Entender qué vulnerabilidad o amenaza oculta nuestra reacción, nos permitirá que dejemos de actuar con ira automática y que empecemos a comunicar aquello que realmente necesitamos.

