El síndrome del desgaste emocional es un estado de cansancio emocional, físico y mental ocasionado por un estrés excesivo y prolongado. Suele ocurrir cuando una persona se siente abrumada, emocionalmente desgastado e incapaz de cumplir con tareas constantes. A medida que avanza el estrés, se empieza a perder el interés y motivación, incluso en las tareas más sencillas.
Este síndrome reduce la productividad y disminuye la energía, dejando un sentimiento creciente de impotencia desesperanza, cinismo y resentimiento hasta sentir, con el pasar del tiempo, que no tienes nada más que dar. No hablamos simplemente de cansancio, sino de un estado en donde el sistema emocional está saturado, desbordado y comienzas a sentir un gran vacío.
David Jaramillo, psicólogo, en entrevista para Café Fm Mundo, dijo que no se debe llegar a ese punto de agotamiento, ya que hay ciertas señales que nos indican que estamos en el borde o camino a ese síndrome. Cuando llegas a este agotamiento emocional, hay tres alertas que no debes ignorar: distanciamiento psicológico o despersonalización, un fastidio hacia las actividades que realizas y, la más grave, sentir que la vida no tiene sentido y que lo que haces realmente no sirve para nada.
Generalmente, estas señales se presentan cuando todavía somos funcionales en nuestras actividades. El problema es que por dentro nos vamos desconectando poco a poco. 'La primera señal, es la incapacidad de recuperarte y esta es la principal diferencia con el cansancio o agotamiento', señala el especialista.
Cuando nos sentimos cansados, hace falta un descanso y ya recuperamos nuestra energía. Sin embargo, en el agotamiento emocional, a pesar de descansar y dormir, todavía tenemos esa sensación de cansancio.
Tener desgaste emocional afecta a todas las áreas de nuestra vida; el hogar, trabajo o vida social. Además, con el paso del tiempo, también ocasiona cambios físicos en nuestro cuerpo que nos hace más vulnerables a enfermedades por lo que resulta importante atender este desgaste de inmediato.

