Ecuador: ¿A un paso de ser un Narcoestado?
En el Gran Musical, nos acompañó Diego Pérez, experto en temas de seguridad con quien analizamos el artículo publicado por New York Times en el que califican a Ecuador como la superautopista de la cocaína.
Diego Pérez, experto en seguridad, afirma que el calificativo de "superautopista de la cocaína" no surge de la nada. El New York Times publicó una investigación en la que advierte cómo Ecuador pasó de ser un país de tránsito ocasional a convertirse en una ruta clave para el tráfico de droga hacia Estados Unidos y Europa. Según Pérez, esto está directamente relacionado con la ubicación geopolítica del país y con la pérdida de control en las zonas costeras, especialmente en los puertos, que hoy son puntos críticos del narcotráfico.
Aunque reconoce que el Gobierno ha tenido intención de enfrentar este problema, con capturas de cabecillas y operativos contra bandas criminales, señala que no ha sido suficiente. "No se puede decir que no se ha hecho nada, pero seguimos siendo uno de los países más violentos del mundo", advierte. Parte del problema, dice, es que el crimen organizado ha evolucionado: ya no actúa de forma improvisada, sino que entiende cómo moverse, cómo infiltrarse y cómo proteger sus negocios ilegales.
El experto también recuerda antecedentes que ayudan a entender este escenario. Uno de ellos es la salida de la Base de Manta y el debilitamiento de la cooperación internacional en temas de seguridad, especialmente en la etapa entre 2007 y 2017. El artículo del New York Times menciona cómo Ecuador fue quedándose sin herramientas de control externo y cómo esto, con el paso del tiempo y junto a otros factores, permitió que las redes del narcotráfico crezcan hasta convertir al país en uno de los principales puntos de salida de cocaína hacia el mundo.
Para Pérez, esta publicación internacional debería ser un llamado de atención para las autoridades. "Estamos cerca de ser, o ya somos, un narcoestado", alerta. Sostiene que es urgente un plan con estrategia, objetivos claros, mejor equipamiento y capacitación de las fuerzas de seguridad, además de una alianza real con Estados Unidos, Colombia, Perú y México.
Además advierte que si no se reconstruye el tejido social y se fortalece la seguridad, Ecuador podría enfrentar niveles aún más altos de violencia y control del crimen organizado.
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