Ecuador y Colombia: Una tensión que golpea la seguridad, la energía y el comercio
En El Gran Musical, última semana del mes y tras la polémica arancelaria entre Colombia y Ecuador, hoy nos acompañan: Katherine Herrera, experta en Seguridad y Hugo Arcos, experto Energético para analizar las consecuencias que trae está disputa.
Desde el enfoque de seguridad, Katherine Herrera recordó que en un inicio sí existía cooperación entre ambos países para enfrentar el crimen organizado y el narcotráfico. Sin embargo, señaló que el problema es compartido: la mayor parte de la droga proviene de Colombia, pero, Ecuador quien permite su paso por falta de control.
Para la experta, imponer aranceles rompe aún más el trabajo conjunto, aunque reconoce la disposición al diálogo y espera que el conflicto pueda resolverse antes de escalar.
Herrera también advirtió que la medida tendrá un impacto directo en las provincias fronterizas, donde históricamente ha existido un fuerte intercambio comercial.
El aumento de aranceles podría fomentar el contrabando de mercancías y el uso de pasos ilegales, incluso con el pago de "tributos" para permitir el tránsito de productos.
Además, alertó sobre el riesgo de que la Amazonía ecuatoriana se convierta en una nueva ruta para el narcotráfico y pidió evitar que se quiebren las relaciones ya construidas entre las Fuerzas Armadas de ambos países.
Luego del anuncio del primer Mandatario, Daniel Noboa, del arancel del 30%, la respuesta del Gobierno colombiano fue recíproca, además de retirar la venta de energía a Ecuador.
En el ámbito energético, Hugo Arcos explicó que durante enero Ecuador ha comprado a Colombia entre 4.000 y 5.000 megavatios hora diarios, con un costo aproximado de 200 mil dólares al día.
Esta dependencia se debe a la mala condición hidrológica del país y a la falta de lluvias, lo que limita el funcionamiento de las hidroeléctricas.
El experto advirtió que, si la disputa no se resuelve antes del 15 de marzo, el país podría enfrentar nuevamente apagones.
Ambos especialistas coincidieron en que esta crisis debió manejarse con decisiones estratégicas de largo plazo y no con medidas que, lejos de fortalecer la seguridad, podrían agravar los problemas económicos y criminales.
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