Estatua estilo Titanic de Trump y Epstein desata controversia
Una estatua inspirada en la icónica escena de la película Titanic apareció frente al Capitolio de Estados Unidos y rápidamente se convirtió en uno de los temas más comentados en Washington. La escultura representa al expresidente Donald Trump y al fallecido financiero Jeffrey Epstein recreando la famosa escena de "volar en la proa", popularizada por los personajes Jack y Rose en la película de 1997.
La instalación artística fue colocada en el National Mall, el emblemático parque que conecta el Capitolio con el Lincoln Memorial, una de las zonas más visitadas por turistas y manifestantes en la capital estadounidense.
Desde su aparición, la escultura generó reacciones divididas: algunos la consideran una forma de protesta política, mientras otros la califican como una provocación o una obra de mal gusto.
Una obra inspirada en Titanic
La estatua recrea la famosa escena del film en la que los protagonistas se ubican en la proa del barco con los brazos extendidos. Sin embargo, en esta versión satírica, los personajes son Trump y Epstein.
La obra lleva el título "King of the World" ("El rey del mundo"), una referencia directa a una de las frases más recordadas de la película.
En la base del monumento también aparece una placa con un mensaje irónico que compara la historia romántica de la película con la relación social que ambos hombres mantuvieron durante años.
La instalación incluye además pancartas con imágenes de Trump y Epstein acompañadas del mensaje "Make America Safe Again", una frase que parodia eslóganes políticos.
Quién está detrás de la escultura
La obra fue creada por The Secret Handshake, un colectivo artístico anónimo que suele realizar instalaciones provocadoras en espacios públicos de Washington.
El grupo ya había realizado otras intervenciones similares relacionadas con Trump y Epstein. Entre ellas destacan:
• "Best Friends Forever", una estatua en la que ambos aparecían tomados de la mano.
• Una réplica gigante de una supuesta carta de cumpleaños atribuida a Trump para Epstein.
• Otras instalaciones satíricas dirigidas a figuras políticas estadounidenses.
Estas obras buscan generar debate público sobre poder, política y responsabilidad, utilizando el arte como forma de protesta.
Reacciones del público
La escultura rápidamente atrajo la atención de turistas y residentes. Muchas personas se detuvieron a tomar fotografías frente a la obra, especialmente porque el Capitolio aparece como fondo en varias imágenes.
En redes sociales, las opiniones han estado divididas.
Algunos usuarios celebran la instalación como una crítica artística que cuestiona relaciones de poder en la política estadounidense. Otros, en cambio, consideran que la obra es provocadora y ofensiva.
Esta mezcla de reacciones es precisamente parte del objetivo del colectivo artístico: generar conversación pública.
El contexto de la polémica
Jeffrey Epstein fue un financiero acusado de tráfico sexual de menores y murió en 2019 mientras se encontraba en prisión. Durante décadas mantuvo vínculos sociales con figuras influyentes de la política y los negocios.
Donald Trump reconoció haber tenido una relación social con Epstein en los años noventa y principios de los 2000, aunque posteriormente afirmó que ambos se distanciaron y que desconocía las actividades criminales del financiero.
La relación entre ambos ha sido objeto de debate y análisis en medios de comunicación durante años.
Arte, política y provocación
La aparición de esta estatua demuestra cómo el arte público puede convertirse en una herramienta de crítica política.
Washington ha sido escenario de múltiples intervenciones artísticas que buscan cuestionar el poder, provocar debate y llamar la atención sobre temas sensibles.
En este caso, la mezcla entre cultura pop —representada por Titanic— y la política estadounidense creó una imagen impactante que rápidamente captó la atención mundial.
Mientras algunos la ven como una sátira audaz, otros la consideran una provocación innecesaria.
Lo cierto es que la escultura logró su objetivo principal: poner nuevamente en conversación pública una historia que sigue generando controversia.

